martes, 9 de junio de 2009

REFLEXIONES SOBRE MI INICIACIÓN

YEISON CORREDOR BONILLA A.•. M.•.
Primero que todo quiero manifestar que me honra avanzar en esta narrativa en compañía de todos los presentes y ausentes queridos hermanos y poder narrarles como me sentí.
Quiero empezar citando las emociones propias de quien escéptico en principio por las especulaciones de cualquier ser humano frente a temas desconocidos se enfrenta a experiencias de vida que llegan a transformar y ascender el sentido humanístico para bien de la humanidad.
Un tanto de frío, un poco de sudor, escalofrío, pensamientos encontrados, reminiscencia de situaciones difíciles, logros, propósitos en la vida, viajar por el tiempo, fue lo que en su momento me produjo estar con los ojos atentos mirando mi alma y mi corazón.
Encontrarme de niño, adolescente, adulto, trabajador, estudiante, profesional en momentos de dificultad de gloria, rodeado de mis seres queridos, de mis hijos, de mis padres, mis hermanos, mis amigos, todos a mi alrededor, sin cuestionar, pues los veía en el imaginario de quien se auto examina y se auto califica de cómo ha sido el correr de la propia vida.
Finalmente puedo decirles que sentí y recorrí mi vida a la velocidad de la luz y que en el mismo tuve la oportunidad de analizar mis aciertos y desaciertos. Lo cual me llevo a la conclusión de querer guardarme solo para mí la calificación cualitativa de mi vida y hacer un compromiso conmigo mismo y todo cuanto me rodee que cada evaluación que me haga siempre será mejor.
Del mismo modo, el pasaje y recorrido hecho durante la iniciación me trajo a la mente constantemente una reflexión que predomino de principio a fin, “Alguien es el administrador de la luz” a alguien se obedece en función de cada cosa que se hace, a alguien se le aguarda en cada minuto y lugar, a alguien debemos nuestra presencia y a alguien debemos agradecer por todo lo que vivimos. Ello fue lo que mas me llamo la atención.
Quiero resaltar que luego de tan maravillosa experiencia se requiere de mucho oído para escuchar y atención para aplicar, igualmente que todo cuanto aconteció tiene un porque y un para que y que el dónde y cuándo lo define cada uno de los seres, en este caso el suscrito; es decir, que el tomar una decisión que cambie y determine mi vida siempre lo voy a decidir por si mismo como hasta ahora y que en definitiva en esta ocasión y en compañía de todos mis nuevos hermanos el reto es mas grande esta vez, por consiguiente la experiencia vivida me enseñó que como siempre debo dar lo mejor de mi, más aún, conociendo que a mi lado hay personas tan brillantes que han caminado por el mismo camino que he decido tomar “el del bien” donde nada falta y mucho sobra aunque falte, no por la ausencia material sino por la esencia de cada quien.
En cuanto a la simbología del triangular masónico y sus representaciones de cada uno de sus lados, el agua, el aire y el fuego y su transversalidad de aquellos pensadores antiguos que creían que todo cuanto existía proviene de allí, me pareció de lo más trascendental, toda vez que esto es un tema de estudio agudo y profundo pues no en vano se ha mantenido esta postura hasta nuestros días, ya que todo ser vivo capas de transformar y evolucionar definitivamente requiere de estos elementos para que así sea, por consiguiente la forma de aplicarlo a mi vida es contribuyendo a proteger estos elementos como fuentes de vida para mis hermanos y todos los seres vivos que naturalmente dependan de ellos. Obviamente aplicando la lógica necesaria para ello y guardando las proporciones del caso.
Así las cosas apreciados HH.•. y V.•. M.•. , culmino mi narrativa cerrando con la altura del caso y sin citar más que mis humildes sentimientos.
Estoy aquí, frente a la ventana de la desinformación, dispuesto a abrirla para que ingrese el conocimiento necesario para con firmeza dignificar mi hermandad.

FORMULARIO PARA INTERESADOS EN LA MASONERÍA (HOMBRES Y MUJERES) EN EL ORIENTE DE BARRANQUILLA