jueves, 8 de enero de 2009

LA CARRERA MASONICA - RITOS Y GRADOS

Por MRH Touvia (Teddy) Goldstein
V.M.P. de la R.L.S. "La Fraternidad #62" , Tel Aviv
Tres son los grados que existieron en la Masonería Operativa: 1.Aprendiz, 2.Compañero y 3. Maestro.
La base fundamental de ellos era profesional. Se referían y tenían directa relación con el conocimiento y status del indivíduo en la profesión masónica, en la profesión de la construcción.
Hubo épocas y lugares en las que sólo se conocían dos grados profesionales: 1. Aprendiz y 2. Compañero, Miembro o Maestro.
Con el nacimiento de la Masonería Especulativa a principios del siglo XVIII, son tres los grados simbólicos fundamentales ya mencionados: 1. Aprendiz, 2. Compañero y 3. Maestro
La Masonería es una institución iniciática. Lo fué en su época operativa y lo sigue siendo en su época especulativa. La Iniciación representa el cambio del estado del indivíduo, del iniciado; su paso de un estado a otro, de una sociedad a otra.
La culminación simbólica natural en el proceso educativo del Masón, se produce al alcanzar el grado de Maestro Masón. Este es el grado que le permite, en su Logia, elegir y ser electo para la dirección administrativa de ella con las solas limitaciones reglamentarias.
Podemos afirmar, en principio, que al alcanzar el masón su tercer grado, su grado de Maestro y, si a eso le agregamos el haber cumplido, por lo menos, un período de Venerable Maestro, habría completado su
Carrera Masónica.
Así era en los albores de la Masonería Simbólica y muchísimos hermanos aun siguen pensando y actuando así. La realidad histórica y práctica es diferente.
La Masonería Simbólica creó una gran cantidad de Ritos y Rituales y, dentro de ellos, un gran número de Grados.
De estos, muchos desaparecieron con el tiempo y muchos se consolidaron en los diferentes Ritos.
Sobre estos Ritos y estos Grados nos referiremos a continuación.
La Humildad es una de las Virtudes exigidas al Masón y el Secreto Masónico, uno de sus Landmarks. Antes de entrar a revisar los diferentes ritos y grados, trataremos de dar respuesta a las naturales interrogantes: Cómo son compatibles en la Carrera Masónica, la adquisición de diferentes grados, la participación en diferentes ritos que en su conjunto aparentan una colección de diplomas y medallas, con la Humildad exigida al Masón? ¿Cómo son compatibles con el Secreto Masónico?
Para poder dar respuesta convincente a estas interrogantes tendremos que analisar, primero, cual es la concepción masónica frente a la Vanidad Humana y cual es la concepción del Secreto Masónico.
No hay dudas que la Masonería levanta Templos a la Virtud de la Humildad pero, ¿es la Vanidad un Vicio al cual se le debe cavar fosas? Es la publicación del hecho que pertenecemos a la Masonería, en sus ritos y grados, una violación al Secreto Masónico que juramos o prometimos guardar?
Filosóficamente, la Masonería considera que cada uno de nosotros es un ser imperfecto. El hombre en su imperfección y, utilizando las herramientas del Libre Albedrío, tiene la alternativa de elegir entre
el bien y el mal, entre virtudes y vicios.
Nosotros, los Masones, pulimos nuestra Piedra Bruta, nuestra piedra natural, nuestra personalidad, con el estudio de la Simbología Masónica en una disciplina hermética y ritualista con la finalidad de acercarnos a la Verdad, con la finalidad de tender al perfeccionamiento humano dentro de nosotros mismos e irradiándolo y aplicándolo al mundo externo, al mundo cuotidiano.
Esta concepción no pretende en nadie la Perfección. Ella está sólo en el Oriente de donde viene la Luz y hacia donde nos dirigimos y sólo la posee el G.A.D.U .Cada uno de nosotros siempre estará en un estado relativo frente a la Virtud en su concepto verdadero y absoluto.
En este estado de la Virtud de Humildad Relativa, la contrapartida es la Vanidad Relativa. La Masonería no la niega, la acepta como una situación de imperfección, como una realidad que, en la medida que el Masón pule su piedra bruta, su personalidad, ella, la Vanidad, disminuye en favor de la Humildad. Pero, la Humildad, también ella es imperfecta. En este dilema entre Humildad y Vanidad, que esta última, en ningún caso será un Vicio a menos que se manifieste en sus grados extremos, al igual que la Humildad dejará de ser una Virtud, si es exagerada.
La Masonería resuelve este problema con el reconocimiento al hermano estudioso, al hermano preocupado e interesado en seguir perfeccionando su personalidad con el estudio y el conocimiento de la Simbología Masónica, teórica y practicamente, con un sistema de Ritos y Grados jerárquicos que le permiten, al hermano masón, al ser humano imperfecto, encontrar una solución inocente e inofensiva a su estado natural de Vanidad Relativa inevitable, con una dosis de ella mensurada, controlada y compatible con la Virtud de la Humildad que, fundamentalmente, debe manifestarse en su máxima expresión tanto en el mundo profano, como en nuestro mundo masónico en su exacta ubicación jerárquica como premio a nuestro esfuerzo.
En sintesis, para la Masonería, tanto la Humildad como la Vanidad serán Vicios a los cuales les debemos cavar fosas si se manifiestan en sus extremos en forma exagerada.
La Humildad es una Virtud que debemos fomentar, tender a ella, lograrla pero, no dejaremos de reconocer que la Vanidad es una realidad humana que tenderemos a aminorar, a disminuir mas, considerando que, siempre seremos imperfectos, siempre tendremos ante nosotros el dilema entre la Humildad y la Vanidad, esa lucha interna que trataremos, tenderemos y lograremos resolver en favor de la Humildad. Con el fin de ayudarnos a resolver este dilema, nos permite la Masonería satisfacer nuestros instintos de Vanidad, en un sistema jerárquico rígido y hermético permitiéndonos lucir las Regalías de nuestros logros, las Medallas de nuestros Grados, en forma controlada e inofensiva.
El Landmark del Secreto Masónico no siempre es comprendido correctamente por HH. de la Orden y menos por profanos. Ya sea por falta de estudio o profundización o mala interpretación aún en HH. Maestros con un gran pasado masónico. Se ha confundido el Secreto Masónico con la obligación que tenemos de no revelar la calidad de Masón de otro hermano o con el cuidado protector que debemos tener frente al peligro que significan regímenes que están en contra de nuestra Orden
El Landmark del Secreto Masónico tiene directa relación con aquellos asuntos que simbolizan hoy las formas de reconocimiento en la Masonería Operativa.
En ese entonces eran medidas de protección y control para impedir la introducción de profanos, de impostores de la profesión, en las Logias. Recordemos que los masones tenían sus Logias cerca del lugar de trabajo, de los Castillos, las Abadías, las Catedrales, y no en los propios centros urbanos como los tenían otras guildas; tenían una gran movilidad de lugar en lugar de trabajo. Eran indispensables estas medidas protectoras y de reconocimiento.
Estos son los Secretos Masónicos que juramos nunca revelar. Hoy en día estos secretos no sólo se refieren al reconocimiento de un miembro de la Orden y de su estado profesional o simbólico de los tres primeros grados sino, se amplía a cada uno de los grados en cada Rito y pasan a ser parte del Secreto Masónico.
Mas, nuestra calidad de Masones y los principios de la Orden como las buenas obras que hacemos, son convenientes de divulgar con Humildad.
El Conjunto de Ritos y Grados, la Carrera Masónica (Ways and by-ways en inglés) los clasificaremos en cuatro grupos con el fin de facilitarnos su análisis y comprensión y sin con ello pretender exactitud en este difícil y complejo problema histórico.
En esta clasificación general tampoco pretendemos enumerar todos los que han existido y tampoco tomaremos en consideración el tiempo que han existido o existen:
1.- Ajenos: son aquellos que han pretendido o se les ha considerado una conexión masónica sin que se haya reconocido ella en algún momento:
- a.- Iluminati de Bavaria.
- b.- Iluminati d'Avignon.
- c.- Amicistas (Amigos).
- d.- Círculo Brillante.
- e.- Rosacruces.
- f.- Alquimistas.
2.- Masónicos: son aquellos que en algún momento y de alguna manera han sido reconocidos o actuaron largo tiempo como tales:
- a.- York 13 grados.
- b.- Escocés 33 "
- c.- Francés 7 "
- d.- Estricta Observancia 7 "
- e.- Shroeder 7 "
- f.- Fessler 9 "
- g.- Zingdorf 7 "
- h.- Helvetis 7 "
- i.- Primitivo Narvona 10 "
- j.- Swedenborg 6 "
- k.- Egipcio (Misraim) 99 "
- l.- Memphis 92 "
- m.- Hermanos de Asís 12 "
- n.- Arquitectos Africanos 2 "
- ñ.- Hermanos de Enoch 4 "
- o.- Filáltico
- p.- Hermético
- q.- Magnético o Mesmérico.
3.- Co-Masónicos: son aquellos que existieron o existen junto a la Masonería con o sin reconocimiento o reconocidos como Grados Adjuntos o Agregados:
- a.- Shreiners.
- b.- Grotto.
- c.- Eastern Star (U.S.A damas).
- d.- Gran Oriente de Francia.
- e.- Adoptiva o Andrógena (Francia damas).
- f.- De Molay (jóvenes).
- g.- Martimista.
- h.- Jean d'Arc (damas jovenes).
- i.- Masonería Negra.
- j.- La Real Orden de Escocia.
4.- Similares: son aquellos que se asemejan a la Masonería por sus declaraciones de principios de Fraternidad Universal:
- a.- Odd Fellows.
- b.- Alex.
- c.- Caballeros de Columbus.
- d.- Lions.
- e.- Rotary.
- f.- Bnei Brith.
- g.- Cámara Juniors.

EL MOSAICO

Q:. H:. Manuel Eduardo Contreras Seitz R.Lo. "Reflexión" Nº 103 Gran Logia de Chile

Introducción
“In principio erat Verbum et Verbum erat apud Deum et Deus erat Verbum
hoc erat in principio apud Deum
omnia per ipsum facta sunt et sine ipso factum est nihil quod factum est
in ipso vita erat et vita erat lux hominum
et lux in tenebris lucet et tenebræ eam non conprehenderunt”.
(San Juan 1, 1-5).
(“En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios y Dios era el Verbo
él estaba en el principio con Dios
todo se hizo por él y sin él no se hizo nada de cuanto existe
en él estaba la vida y la vida era la luz de los hombres
y la luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no prevalecen sobre ella”)

San Juan nos muestra en estos versículos de su Evangelio la dualidad básica de las oposiciones humanas: la luz y las tinieblas. Por sobre esta tensión entre ambas polaridades se encuentra el “Verbo”, la palabra en movimiento que se identifica con la fuerza creadora —la divinidad— la cual hace posible la irradiación de la “luz” que vivifica al ser humano.
En correspondencia analógica con lo anteriormente expresado, se hace necesario situar la presencia del ser humano en un espacio vitalizador en particular: la Logia. El Templo masónico, al igual que el de Salomón, cristaliza el Arquetipo de la análoga estructura cósmica, resultado de las correspondencias y leyes que gobiernan la realidad universal. Por lo tanto, en la Logia nada está situado al azar o de modo meramente ornamental, sino que muy por el contrario, cada símbolo manifiesto y cada gesto ritualístico representan una nota más en la Armonía del Mundo. Por ello, las dimensiones de la Logia son las del Universo, como nos recuerda el Manual de Instrucción del Grado:
P.— Cuál es la forma de la Logia?
R.— Un paralelepípedo rectangular.
P.— Cuáles son sus dimensiones?
R.— En el largo, de Oriente a Occidente; en el ancho de Sur a Norte; y en el alto de Zenith a Nadir.
P.— Qué quieren decir estas dimensiones?
R.— Que la Logia, es la imagen del Cosmo; y que la Francmasonería es Universal.
Estas direcciones surgen de la irradiación del punto central de la Logia que es el Ara, creando un sistema de coordenadas que conforman la cruz de tres dimensiones, de donde la geometría implícita se refiere a la espiritualidad tal como ya la anunciaba Pitágoras. Dichas direccionalidades también se consideran, en el plano cosmológico y psicológico, como símbolo de las diversas cualidades y tendencias incluidas en la naturaleza de los seres y del Universo mismo.
Estas tendencias serían de orden ascendente, descendente y cruzadas. Las primeras sugieren la aspiración del iniciado por alcanzar la evolución vertical hacia la perfección del ser, en la búsqueda de lo uno y eterno, tal como hace Dante en la medida en que avanza por los círculos del Cielo, con distintos grados de iluminación. A su vez, la tendencia descendente indica la caída en la materialidad y en la naturaleza instintiva, la cual se halla desde el punto eje hacia el centro de la tierra, representada por el descenso a los infiernos, donde el poeta florentino se encuentra con un florilegio de las pasiones humanas, propias del mundo profano y de la piedra informe que llevamos a cuestas. A su vez, el cruce de los ejes del plano Oriental-Occidental, Septentrional-Meridional simboliza el plano de la manifestación y desarrollo de todas las posibilidades contenidas en el estado potencial de cualquier ser. Estas cuatro direcciones (centro-zenit; centro-nadir; oriente-occidente; norte-sur) enmarcan toda nuestra existencia terrestre y, por lo tanto, los trabajos de la logia.
En conexión con esto, hallamos el pavimento mosaico, formado por la alternancia de cuadrados blancos y negros —como los del tablero de ajedrez— en una intersección de líneas verticales y horizontales que representan, nuevamente, las energías celestes y terrestres en constante interacción, dando paso a la correlación de fuerzas pasivas/femeninas - activas/masculinas que se hallan en todo ser vivo. Es, a su vez, imagen de todas las dimensiones de la vida, sus claroscuros, en los que el iniciado debe vislumbrar su propio laberinto y proceso interior, el cual es imposible de dilucidar caminando por una sola vía, sino que debe buscar el equilibrio en este juego de bipolarización de las energías, complementándolas en el eje que las atrae —el ser-iniciado—, recipiendario de tales fuerzas y puente entre la luz y la oscuridad.
Por otra parte, Guénon (1969:296) nos recuerda que “en el sentido más inmediato, la yuxtaposición del blanco y del negro representa, naturalmente, la luz y las tinieblas, el día y la noche, y, por consiguiente, todos los pares de opuestos o de complementarios (apenas es menester recordar que lo que es oposición en cierto nivel se hace complementarismo en otro, de modo que el mismo simbolismo es igualmente aplicable a uno y otro)”, pero también que no se trata de una mera “dualidad maniqueísta”, como muchas veces se ha querido ver. Muy por el contrario, encontramos aquí, dentro del orden metafísico, el simbolismo de lo manifestado y de lo inmanifestado. Ya volveremos más adelante sobre ello, al relacionarlo directamente con el mosaico.
Desarrollo
“El pavimento mosaico es un hermoso emblema de la
multiplicidad engendrada por la dualidad, constituida
por los pares de opuestos que se encuentran
constantemente el uno cerca del otro...”.
(Lavagnini, Manual del Aprendiz, p.126).
Sin lugar a dudas, uno de los símbolos más importantes para quien ingresa en la Orden lo constituye el Templo masónico o Logia. Este recinto es un espacio sagrado, donde se trabaja A\L\G\D\G\A\D\U\, y establece la separación existente entre el mundo profano y el taller.
Más que un ícono material se trata de un concepto espiritual que representa el templo interior, el cual crea un espacio íntimo y atemporal. Sin embargo, la simbólica del recinto no es menor en la contrucción de esta obra espiritual y nos recuerda, según la tradición, al Templo de Salomón, consagrado al servicio de Dios en Jerusalem. Recordando las palabras de los Siete Maestros Masones (1992), podemos decir que
La caverna-templo masónico es la matriz, el athanor hermético donde se renace a la vida espiritual. Este renacimiento está tan solo mediatizado por la correcta e inteligente utilización de los instrumentos de geometría y de construcción que se encuentran en su interior. Estos instrumentos son símbolos, útiles apropiados para edificar nuestro propio Templo interior, y que como tales son portadores de un mensaje salvífico que nos regenera en tanto seamos capaces de descifrar su significado espiritual.
De esta manera, las tradiciones de los Gremios de constructores basaban su modelo arquitectónico en la representación de la creación del mundo. Por ello, todos los templos y recintos sagrados, en general, se construían sobre la base de la observación del macro y microcosmos a manera de prototipo. De ahí que la Tierra se represente por la planta del edificio, determinada por la cruz de los ejes cardinales, en cuyos ángulos intermedios se emplazaban las cuatro basas, piedras de fundación o landmarks.
En el caso del pavimento mosaico, éste se halla situado a continuación de las columnas B\ y J\, en el centro del templo, como prolongación de la tensión formada por los pares de opuestos simbolizados por dichas columnas. De ahí que la primera manifestación que nos ofrece el mosaico sea la combinación binaria o dual. Tendencia creadora y generativa, ya que el ser humano pierde su visión del Todo infinito y uno, a la vez, necesitando acotar y poner límites a ese concepto abstracto e incomprendido. Por ello, todo lo observable y aprehensible lo es en virtud de su diferenciación con otros. En tal sentido, el mismo ser humano se establece como entidad dualística: desde su propia interioridad y en relación con otros. Esta combinación es, por tanto, su base del conocimiento y el motor que le permite desarrollar su actividad, ya que es el principio de interacción el que le permite reflexionar en torno de lo que sucede fuera de su propia interioridad.
En todo caso, no debemos dejar de lado que el mosaico es también una combinación de líneas paralelas, esto es, si la unidad se puede representar por un punto, el movimiento generado por esta dualidad —o punto en movimiento— es posible de representar por una línea recta, o mejor, por dos rectas, en virtud de la acotación que se ha señalado previamente. Estas paralelas también representan los diversos caminos o viajes de ida y regreso que se efectúan dentro de la Logia. Asimismo, pueden referirse también, a las tendencias o corrientes a que se hizo alusión en la Introducción de esta plancha. Y es que todas las fuerzas del Universo se van desplegando en esta medida, de forma paralela, pero en sentido inverso de una respecto de la otra. De ahí obtenemos fuerzas centrífugas (fuerza de extensión desde el interior hacia el exterior) y fuerzas centrípetas (movimiento de construcción desde el exterior hacia el interior). De esta forma, se generan los valores activos y pasivos, en polaridades varibles, ya que “lo que es activo interiormente es pasivo exteriormente, y viceversa” (Lavagnini 2002:101), valor manifiesto en el par de columnas que decoran el Templo y que preceden al pavimento mosaico.
Pero este mosaico no sólo es una prolongación dinámica de la unidad, desde el punto de vista morfológico, sino que también, como ya lo señalamos, se manifiesta a través de los contrastes o variaciones lumínicas esenciales: el blanco y el negro.
Sobra señalar el valor común que la tradición, sobre todo cristiana, ha hecho recaer sobre estos símbolos pictóricos. Baste recordar que el blanco es asociado con la luz y la pureza, así como con la divinidad y lo “diestro” y, el negro, por el contrario, con la oscuridad, el miedo, la no-existencia, extrapolándolo hacia el mal y lo “siniestro”.
Sin embargo, otras tradiciones iniciáticas y esotéricas nos entregan una aproximación diferente en relación con dichos valores simbólicos.
Para los templarios, quienes recogieron diversas vertientes iniciáticas de Oriente y Occidente, esta dualidad se manifestaba claramente en aquél gonfalón o pendón de dos bandas característico de la Orden del Temple: el Beaucéant. En conjunción con la paté o cruz templaria señalaban el camino de la realización superior a la cual se refieren los alquimistas (nigredo, albedo y rubedo). El estandarte templario no sólo alentaba el combate durante el enfrentamiento que mantenía al caballero en permanente tensión de vigilia, aún en los momentos de descanso, como imagen de un “simbolismo exterior”, sino que también era la divisa de la ‘batalla interna’, cuya finalidad sobrepasaba con mucho lo volátil de la conquista terrena y aspiraba a la conquista eterna del alma. No por casualidad se han elegido estos símbolos: recordemos que el carbono, esencia de nuestra naturaleza orgánica, es negro. Es la materia prima con la cual trabajamos en el interior de nuestro athanor, en ese claustro íntimo en el cual mediante sucesivas purificaciones, no exentas de esfuerzo y sacrificio, y en virtud de una sigilosa y constante transformación, la Naturaleza nos entrega a la luz aquél carbono cristalizado o piedra preciosa que conocemos como diamante. Esta es la divisa templaria: nacer de nuevo, recorrer el fango, atravesarlo y levantarse de él hacia la pureza, para concluir en la fuente del origen donde nos conduce la muerte interior y el sacrificio.
En dicho sentido, deseo recalcar que el color negro de este mosaico de la vida no es signo de perversión, sino que nos muestra el primer signo alquímico del camino de perfección: la putrefacción de la materia de la semilla que debe morir para convertirse en grano de trigo fructífero, es, por tanto, símbolo de esperanza en una vida interior distinta, en armonía con otra naturaleza, una naturaleza nueva desde la cual emergen los principios vitales que estuvieron latentes por mucho tiempo y que ahora buscan el camino hacia su manifestación.
En esta conjunción de caminos, de símbolos y de energías transcurre la vida, con todos sus avatares que llegan a perturbar el alma.
Sólo para que en la mente quede una imagen, remito a Uds. a ese maestro español del claroscuro, “maño” por más indicios, Francisco de Goya y Lucientes, quien con mano magistral retrata los abismos interiores del alma de su sociedad hispana.
Conclusiones
Las tinieblas representan siempre, en el simbolismo tradicional,
el estado de las potencialidades no desarrolladas que constituyen
el “caos”; y, correlativamente, la luz se pone en relación con el
mundo manifestado, en el que estas potencialidades serán
actualizadas, es decir, el “cosmos”.
(René Guénon, Apreciaciones sobre la Iniciación, p.277)
Al comenzar esta plancha lo hicimos con una cita en latín y luego señalamos su traducción al castellano. Creo que fue fácil darse cuenta cómo una cita tan conocida por nosotros —ya que corresponde a los versículos de San Juan que encabezan los trabajos de los A\A\— puede quedar velada al presentarse en un idioma que desconocemos. Y sin embargo estos versículos aluden a la irradiación de la luz y a su predominio sobre las tinieblas, es decir, al predominio del conocimiento por sobre la ignorancia, al acto sobre la potencia, a la evolución sobre la involución, entre otras posibilidades.
El mosaico es, creo, precisamente eso: el caminar por sobre las apariencias, tanto favorables como desfavorables, gustando de ambas, sin dejarse exaltar por unas o abatirse por otras, conservando un ánimo sereno y constante.
Dentro del macrocosmos que representa el Templo Masónico, como símbolo de la Gran Obra Universal, el pavimento mosaico nos lleva al microcosmos, a la tensión cotidiana de fuerzas a las cuales debe verse enfrentado el ser humano y que se extienden hacia el infinito, ya que unas operan en un sentido y las otras, en el contrario. Sin embargo, estas fuerzas se hallan irredargüiblemente contiguas, una al lado de la otra, interrelacionándose, lo que explica la posibilidad de conciliar dichas oposiciones, pasando por la inmutable ley universal del equilibrio. Si no, basta con observar el tamaño de los cuadros que conforman el pavimento mosaico: bastante inferiores al tamaño de un pie normal. No es casual, pero sí causal. Al caminar por sobre él, indefectiblemente, lo haremos situándonos en ambas cuadros a la vez, esto es, entre ambas fuerzas que están en dinámica permanente. Es por ello que los antiguos egipcios ya asignaban un valor especial a los misterior de Isis.
En el Manual de Instrucción del grado, se hace referencia a la cualidad interior de estas dualidades, manifestadas en la naturaleza del ser humano, cuando se dice:
P.— ¿Qué os ha revelado el número Dos?
R.— Que la inteligencia humana asigna artificialmente límites a lo que es Uno, y sin límites. La Unidad se encuentra así encerrada entre dos extremos que son simples abstracciones a las que las palabras prestan una apariencia de realidad.
De allí que, tal como señalara Platón, sólo somos capaces de “ver” reflejos de aquellas ideas arquetípicas proyectados indirectamente sobre el fondo de una caverna, a los cuales asignamos la condición de realidad, ya que la verdad esencial nos cegaría la vista con su exacerbado brillo.
En todo caso, esto no dista mucho del camino que ha de seguir el iniciado y A\M\. Cuando éste recibe la luz masónica, al haber estado durante mucho tiempo en las tinieblas, se produce un instante de enceguecimiento cuando cae la venda de sus ojos. Para que esta situación no se vuelva constante, el A\M\ debe situarse al Norte, lugar que se encuentra mayormente en la penumbra, dado que aún no se cuenta con la instrucción masónica elemental que le permita tolerar una luz mayor.
Con todo, el camino está trazado y escapa a la mera contrastación de oposiciones. Tampoco es casual que coronando el mosaico se encuentre el Ara, en el centro de la Logia, elevándose por sobre los pares de opuestos y que nos permite percibir la verdad trascendente oculta bajo estas aparentes contradicciones. Recordemos, también, que sobre el Ara se encuentran las tres luces y que en medio de ellas se halla el Libro Sagrado, que nos muestra la energía creadora y purificadora de la palabra en acción —el Verbo—, energía que completa la obra alquímica de transmutación interior.
Bibliografía
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Ø Ariza, Francisco (1991). "La Simbólica de la Francmasonería", en Symbolos. Revista Internacional de Arte, Cultura y Gnosis, Nº 1 (www.geocities.com/~symbolos/index.html).
Ø Béresniak, Daniel (2000). Symbols of Freemasonry, Assouline Publishing, New York.
Ø González, Federico; Francisco Ariza, Fernando Trejos, José Manuel Río, L. Herrera, Mª V. espín, Mª A. Díaz y A. Wiechers (1985-1988). Introducción a la Ciencia Sagrada, Programa Agartha.
Ø Guenón, René (1946). Apreciaciones sobre la Iniciación, de la edición de 1993, CS, Buenos Aires.
Ø Guenón, René (1969). Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada, compilación póstuma establecida y presentada por Michel Vâlsan, EUDEBA.
Ø Gran Logia de Chile (s/f). Enseñanza del Simbolismo del Grado de Aprendiz, Santiago.
Ø Gran Logia de Chile (s/f). Manual de Instrucción para el Grado de Aprendiz. Grado I del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Santiago.
Ø Lavagnini, Aldo (2002). Manual del Aprendiz, 22ª edición, Kier, Buenos Aires.
Ø Nacar Fuster, Eloíno y Alberto Colunga Cueto, O.P. (1978). Sagrada Biblia, versión directa de las lenguas originales, 37ª edición, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid.
Ø René Guénon (1969). “Blanco y Negro”, en Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada, compilación póstuma de Michel Vâlsan, EUDEBA, Buenos Aires; pp. 296-298.
Ø Siete Maestros Masones (1992). Símbolo, Rito, Iniciación: La cosmogonía masónica; Obelisco, Barcelona.
Ø Vulgata Latina. Universitätbibliothek Freiburg im Breisgau, Alemania.
Ø Wirth, Oswald (1995). El Libro del Aprendiz, nueva edición castellana autorizada por el autor, Imp. Soto, Santiago.

BASES DE LA MASONERIA

(Del libro "PORQUE SOY MASON" Autor: Luis Umbert Santos)
1.- La Masonería declara reconocer, por base de su trabajo, un principio superior e ideal, el cual es el Gran Arquitecto del Universo; no combate, no recomienda ninguna convicción religiosa ni quiere poner limites, con afirmaciones dogmáticas sobre la Causa Suprema, a las posibilidades de libre investigación de la Verdad.
2.- La Francmasonería quiere y trabaja para que individuo y sociedad no sean principios antagónicos, sino términos precisos de una relación moral, y consecuentemente a ellos declara que aspira y labora con constancia para que la JUSTICIA sea eterna reguladora en la vida del hombre en sus relaciones con la sociedad.
3.- La Francmasonería acata las instituciones legitimas que existan y puedan existir en los países donde trabaja... Declara que es tarea primordial a la que dedican sus actividades, la de TRABAJAR POR LA PAZ DE LOS PUEBLOS.
4.- La Francmasonería es un mundo de escogidos, de obreros laboriosos del porvenir que marchan a la vanguardia del progreso, que trabajan en la obra futura, que se adelantan a su ‚poca, que sienten su frente iluminada por el sol de otra edad de fraternidad y de civilización; as¡, animados de sublimes esperanzas, congregados por un sentimiento de amor honran al hermano que ha sido buen obrero.
5.- La Masonería es un código de dignidad. En cada una de nuestras sesiones recibimos el óleo santo característico que nos sirve de inspiración y es motivo de lucha. El indigno no tiene cabida en nuestro templos, porque la Masonería, que es sementera de hombres libres, no puede tolerar su presencia.
6.- El Gran Arquitecto del Universo, no es sino una formula, c si un símbolo casi una frase. Una idea para que cada quien la aprovecha a medida de su inteligencia, de su concepción deista o puramente literaria o intuitiva: por eso no la definimos. Todo es así, idea, un principio; para unos la Revolución; para otros la Evolución; para todos, la encarnación del propio pensamiento de cada uno, sin forma ni figura; sin culto ni adoración; sin amor ni temor; sin esperanza, ni disolución.

PORQUE SOY MASON?
Porque en el seno de la Francmasonería he aprendido a ser bueno, leal y feliz. He descubierto la senda de amar a Dios; pero no por el temporal castigo o el interés a recibir el premio. Amarle sí, pero con la pureza del desprendimiento y la abnegación de una vida limpia de falsas teorías y vergonzosos fanatismos.
En la Francmasonería, he aprendido a vivir siempre sonriente y tranquilo que es gozar de la sublimidad y exquisita belleza de la vida.
Pues soy masón, porque soy hombre honrado, libre y de buenas costumbres.

LA PIEDRA BRUTA Y LA MORAL DEL A.•.M.•.

Por el Q.•. H.•. J K Ospino

Una reflexión sobre el significado simbólico de la Piedra Bruta, sugiere una estrecha relación con un sistema moral que la O.•. Mas.•. nos enseña en torno a la perfección del hombre, en la búsqueda del desarrollo espiritual y hacia las conductas sociales basadas en valores, el respeto, la fraternidad, la humildad, la tolerancia y los derechos del individuo.
Este sistema moral es representado por la piedra rudimentaria, que desde muy temprano, a nivel de A.•. M.•. , nos estimula a un incesante trabajo en torno a las prácticas y doctrinas de la O.•. M.•. , en un vehemente deseo de buscar la Verdad. De ahí la estrecha relación de sentido entre la Piedra y el Cuarto de Reflexión, negro en su apariencia, donde sobresale la antigua fórmula alquímica y hermética V.•. I.•. T.•. R.•. I.•. O.•. L.•. : "Visita Interior Terrae, Rectificando Invenies Ocultum Lapidem", (Visita al Interior de la Tierra, Rectificando Descubrirás la Piedra Oculta).
Pero la búsqueda de la Verdad o el descubrimiento de un sentido superior de la vida como respuesta a nuestra propia existencia, sólo es posible por medio de una profunda indagación de nuestros sentimientos y la mejor disposición a un verdadero trabajo interior. Es así cómo el trabajo masónico consiste simbólicamente en perfeccionar la existencia humana, a través de un permanente y sucesivo proceso de transformación. La "piedra bruta" constituye el símbolo del A.•. M.•. , la "piedra cúbica" simboliza al C.•. M.•. y la "piedra cúbica en punta" al M.•. M.•. , las cuales en su conjunto, simbolizan el motivo central de la superación permanente y constante en la búsqueda del pensamiento independiente y de la perfección.
Esta atribución de sentido simbólico al moldeamiento de la piedra como unidad de toda construcción, se basa en el trabajo realizado por los antiguos masones operativos, verdaderos albañiles. Los constructores medievales, que erigieron grandes edificaciones y catedrales góticas, adornaron bellamente a Europa, cuya obra se aprecia hasta nuestros días. Organizados en una orden con tradiciones iniciáticas, basados en el estudio del simbolismo, con un sistema conceptual del hombre, de la vida y del universo, eligieron la piedra como el elemento más sencillo y común, para legar la enseñanza más significativa y trascendente: que los hombres son perfectibles.
En las construcciones de Catedrales, la misma comenzaba materialmente cuando la piedra, en su estado más natural, recién cortada de su veta era retirada de la cantera, para ser sometida al trabajo de pulimento que el picapedrero debía realizar, a fin de hacerla útil al plan constructivo a seguir, dándole las debidas dimensiones y formas, además del necesario pulimento. Ello implicaba una habilidad, un conocimiento, un arte y una forma de vida.
Los AA.•. MM.•. buscamos y escogemos las piedras que deben ser preparadas para la construcción del templo y debemos empezar a moldearlas y darle forma a golpe de cincel. Ello deberá ser continuo y pausado, con inteligencia y disciplina, con paciencia y dedicación, con una precisa fuerza que, golpe a golpe de cincel, moldee gradualmente las partículas de la piedra hasta desbastarla. Según sea la resistencia de la piedra, el uso de la fuerza deberá estar en equilibrio con el peso y la solidez de las herramientas; el mazo y el cincel.
Es esta alegoría, la que justamente encierra el motivo central de la existencia humana, cuyo escultor es el propio Yo interno de cada uno hacia el logro de la perfección, al fortalecimiento del espíritu, aprender a disciplinar de manera constructiva todas sus facultades, al conocimiento de uno mismo y de las circunstancias que lo rodean. El logro de la perfección, simbolizada en el pulimento de la piedra, consiste en desprenderse de errores, prejuicios, odios, desarmonías e intransigencias, existentes en la vida interna, así como de aquellas derivadas de las relaciones sociales entre los hombres, tales como el "desorden profano", la oscuridad del fanatismo y la barbarie de la intolerancia.
Lograr la trascendencia a un plano más elevado es cumplir con el elemental compromiso humano de mejorar cada día, en todos los aspectos de su existencia, modelando el carácter y el desarrollo de la personalidad, de acuerdo a valores, como el constante progreso, la pasión por la sabiduría, el conocimiento y el repudio de la ignorancia, la virtud, la búsqueda de lo bello como alternativa, así como el amor a sí mismo y a los semejantes.
De acuerdo a esta atribución de sentido simbólico de la "piedra bruta", existe potencialmente en cada persona, en su calidad de protagonista primario de la historia humana y de su propia vida, un estado de perfección inherente, latente en todas sus formas de expresión, la cual es necesaria reconocer, educar y hacer explícita por medio del trabajo, el estudio y de la obra que masónicamente simboliza el desbastamiento de la piedra informe.
Ahora bien, desde nuestra perspectiva de AA.•. MM.•. , es en la "piedra bruta" donde se representa la fortaleza y la moral del Primer Grado, en la actitud para aprender, del esfuerzo y dedicación que en ello se ponga. Este es el principio y el fundamento en que descansa todo progreso, toda vez que se efectúa reconociendo, asimilando y dominando lo aprendido, a pesar de las circunstancias de la vida y de la sociedad en que nos insertamos, con las respectivas experiencias que se deriven de esta relación.
En la historia de la humanidad, han existido distintas formas de concebir la idea del perfeccionamiento y la búsqueda de la felicidad, expresado en el cambio cualitativo, por un lado, en sus relaciones con los demás y por otro, desde la perspectiva del crecimiento espiritual personal. Así, desde el helenismo, el budismo, el cristianismo, el islamismo, el renacimiento y la denominada modernidad, han significado para la historia humana, distintos niveles y formas de interpretar la realidad social, las relaciones entre los hombres y su concepción de lo trascendente.
En la sociedad de hoy, caracterizada por distintas crisis estructurales, económicas, políticas, ideológicas y humanas, se manifiesta directa o indirectamente, la pérdida de una de las aspiraciones históricas entre los hombres: la búsqueda de la felicidad.
Por el contrario, el conjunto de las crisis han estimulado en la sociedad moderna, el pesimismo, la decadencia de valores, la atracción por lo efímero, el consumismo y la posesión material, el individualismo, el hedonismo y la ausencia de sentimientos de solidaridad y fraternidad. La sociedad actual nos muestra que el interés del individuo apunta al goce inmediato, al usufructo de lo material como camino de la satisfacción espiritual y a las relaciones sociales basadas en la vanidad, la arrogancia, la prepotencia del poder y de la abundancia, precipitando al hombre moderno hacia una constante deshumanización.
En este contexto, la transformación interna del A.•. M.•. , a través del pulimento simbólico de la piedra bruta, debe crear en su conciencia, la necesidad de superar las condiciones de arrastre de su materialidad pasada y actual, producto de la vida profana. El trabajo de transformación de la piedra bruta, significa simultáneamente para el A.•. M.•. , la transformación de sí mismo en su condición de H.•. M.•. Simbólicamente muere para nacer a una nueva vida. He ahí su fortaleza moral, en el descubrimiento de su unidad y esencia interna, en la conciencia de su propio ser y la estimulación de sentimientos nobles, lo cual implica un doble proceso psíquico, en permanente equilibrio:
Por un lado, la capacidad intelectual de razonar, de aprender de la experiencia, de reflexionar en torno a ella e interpretarla, en miras a establecer las formas de interacción entre la conciencia y lo externo a ella. Por otro, el conocimiento intuitivo, emocional, en otras palabras, el volcamiento al interior de la conciencia. Esta consiste en la faceta espiritual del pensamiento humano, que facilita acceder a un conocimiento superior, a través de tres etapas, según el filósofo austriaco Rudolf Steiner, en su "Filosofía de la Libertad", a saber: la preparación, que desarrolla el sentido interior; la iluminación que hace brotar la luz espiritual; y la iniciación, que establece el contacto con las altas realidades del espíritu.
Sin embargo, para acceder a un conocimiento espiritual o superior, el A.•. M.•. deberá asimilar y experimentar en su conciencia, el sentimiento de la enseñanza simbólica del pulimento de la piedra bruta, es decir, la devoción, la vida interior y la calma interior. Sólo de esta forma llegan a aflorar en la conciencia delA.•. M.•. , los valores de fraternidad, de caridad y de tolerancia, los cuales nos hará más dignos de nuestra condición de Mas.•.
Por último, mientras más nos acerquemos a nuestro ideal de perfección, seremos más humanos y, paulatinamente, iluminándonos con la luz de nuestros hermanos para desbastar con certeros golpes la piedra bruta, algún día seremos piedras cúbicas, trascendiendo a planos superiores, para satisfacción de nuestros propios retos, para beneficio de la humanidad y para la gloria de la augusta institución Masónica, como escultores de nuestros propios templos y destinos.

EL TEMPLO Y LA BIBLIA

por el R\H\ José Schlosser P.M.
Jorge Payne, Gran Maestro de la Gran Logia de Inglaterra, termina en 1721 la elaboración del llamado “Reglamento General de las Logias”. En 1723 el Reverendo Jaime Anderson basándose en ese Reglamento y en antiguas constituciones de Logias góticas edita el “Libro de las constituciones Masónicas”. Ambos manuscritos contienen profundas raíces bíblicas, al igual que la tradición religiosa anglosajona, de la cual Anderson era un destacado representante. He aquí algunas referencias de investigación extractadas del trabajo del firmante que fue leído en el Congreso Internacional (1995) de la Academia Masónica Brasileña de Letras.
La primera mención debe ser para el Rey Salomón. Jehová le dice a David, su padre: “Salomon, tu hijo, el edificara mi casa y mis atrios” (Crónicas Y, 28/6). “Tu no edificaras casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre”. (Crónicas Y, 28/3). El Templo masónico, al igual que el del Rey Salomón, es un templo de Paz y Fraternidad.
“Y envió el Rey Salomón e hizo venir de Tiro a Hiram” “Hijo de una viuda de la tribu de Neftali” (Reyes Y, 6/13) “...el cual sabe trabajar en oro y plata, en metal y hierro, en piedra y en madera... en lino y en carmesí. Asimismo para esculpir todas las figuras y sacar toda suerte de diseño que se le propusiere...” “...con los Maestros que están conmigo en Judea y en Jerusalén (Crónicas 2, 2/7). La leyenda de Hiram, es el fundamento simbólico del Tercer Grado. Los Maestros ya la conocen y los Aprendices y Compañeros estudian para recibir la capacitación necesaria que les permita interpretarla. El Templo que Salomón ordeno construir en honor a dios, al igual que el de la Logia, es rectangular: “La casa que el Rey Salomón edifico a Jehová, tuvo sesenta codos de largo y veinte de ancho” (Reyes Y, 6/2).
Las dos columnas identifican también al Templo de la Logia con el salomónico: “Y asentó las columnas delante del Templo, la una a mano derecha y la otra a la izquierda. Y a la de la mano derecha llamo Jachin y a la de la izquierda Boaz”. (Crónicas II, 3/17). IAJIN (fonética española) esta formada por uno de los nombres de Dios y la raíz de Lehajin, por preparar, establecer: El (Dios) establecerá o preparara. BOAZ quiere significar que en EL (en Dios), la fuerza.
Igualmente, esta ubicación de derecha e izquierda, marca el desarrollo del Templo: la palabra IAMIN, derecha, significa también en hebreo el punto cardinal SUR . Por lo tanto, si en el Sur esta la columna IAJIN, el frente es el Este, el Oriente.
El Templo se desarrolla pues de Oriente a Occidente, en la misma dirección en que brillan los rayos del. sol naciente, origen de toda sabiduría. Su ancho es de Norte a Sur. Su profundidad llega hasta el centro de la tierra (cabe recordar el VITRIOL de la Cámara de Reflexión) y su altura llega hasta el cenit, un infinito de hermandad, de sabiduría y de perfección. Siguiendo con el paralelismo simbólico es importante recordar que en el Ritual de Iniciación, al final del segundo Viaje Simbólico, la Tercera Prueba es la de la “Purificación por el Agua”. ¿Donde es conducido el Candidato por el Segundo Experto? Ala “Mar de Bronce”. El texto bíblico dice coincidentemente: “Hizo asimismo un mar de fundición...perfectamente redondo” (Reyes Y, 7/23) “...el mar era para lavarse los sacerdotes en él” (Crónicas II, 3/6). Y cuando después del Tercer Viaje el Candidato pasa por la “Prueba del Fuego”, es al “Altar de los Perfumes” donde se lo conduce. Y esto también recuerda al Rey Salomón cuando se pregunta retóricamente: “¿Quien pues soy yo, que le edifique casa (a Dios)...sino para quemar perfumes delante de él? (Crónicas II, 2/6). Porque David, su padre, le había dado “...oro puro por peso para “El Altar del Perfume...” (Crónicas Y, 28/18).
La Biblia en el Altar tiene tanto para judíos como para cristianos, - ambos follaje de las sabias, fuerte y bellas raíces salomónicas, - un significado espiritual e histórico singular. Sin embargo ,todo masón puede ver en el Libro Sagrado de su creencia, un camino para la elevación de su vida, que lo conduzca al objetivo trascendental de la perfección.

DEL TABERNACULO AL TEMPLO

por el R:.H:. José Schlosser R.L.S. LA FRATERNIDAD No. 62 Grand Lodge of the State of Israel
...Había una vez un pueblo llamado de los Hebreos, que había emigrado a Egipto desde Canaán en lo que luego se llamó Palestina. La vida era muy dificil y el hambre los acosaba. Cuando llegaron noticias de que en el Delta del Nilo, los Hicsos, - otro pueblo semita, - gozaba de las bendiciones de la naturaleza, los hebreos no pudieron resistirse a la tentación. Y fué allá por los 1700 años antes de Cristo que se produjo la primera diáspora, gracias a José, quien con la ayuda de Dios había llegado a convertirse de esclavo en primer ministro del faraón.(Genesis 39,41).
Pero este asentamiento idílico duró apenas 120 años. Alrededor del año 1580 A.C. los egipcios expulsaron a los Hicsos. Los Hebreos se quedaron, pero se los veía como un cuerpo social extraño al que era posible utilizar, -en un régimen cercano al de la esclavitud,- para construír palacios para los faraones y templos para los dioses de los Egipcios. Diez generaciones soportaron esta opresión destructiva que se hacía cada vez más dura.
Hasta que Moisés ( en 1330 A.C.) un judío de ochenta años que había sido adoptado por la hija del Faraón, (Exodo 1, 16,2) tuvo una visión de Dios o una inspiración profética genial, ordenándole liberar a su pueblo. Retórica, plagas y milagros contribuyeron al éxito de su misión. (Exodo IV al XIV).
Qué hacer ahora con un pueblo desconforme con las miserias por la que tenía que pasar en su viaje por el desierto? "Aún esclavos, estábamos mejor en Egipto!" decían. (Exodo, XIV, 2). Había que darles una motivación. Según la Biblia, el llamado de Dios guió a Moisés, quien subió al monte Joreb y recibió allí las Tablas de la Ley, la Torá. (Exodo XIX, 20). Así pues, según la tradición atribuída a esta teofanía, -aparición, manifestación de Dios,- el Decálogo estuvo acompañado por cinco libros, a cuyo conjunto se le llama el Pentateuco. En ellos se concentra la esencia de los mandamientos que regirían tanto la vida diaria del pueblo como sus obligaciones religiosas. (Ver llamada 5) . Filósofo genial, profeta primigenio, teólogo inspirado, prístino moralista, legislador eminente, líder carismático, Moisés supo, con o sin el auxilio de Dios, presentar al pueblo sus preceptos mediante una impresionante implementación de los mas fantásticos recursos que le permitieran hacerlos aceptables para una masa que no estaba adecuadamente preparada para una profunda comprensión de los mismos.
POR QUE CUARENTA AÑOS EN EL DESIERTO?
En realidad el viaje duró solamente dos años. Cuando se acercaban a Canaán, Moisés envió exploradores de todas las tribus a reconocer el terreno. A su regreso, diez de los doce enviados recomendaron no entrar en la Tierra Prometida. Y el pueblo , - en contra de los deseos de Moisés, intérprete de Dios,- se unió a los disidentes. Dios entonces, castigó al pueblo hebreo a sufrir otros treinta y ocho años en el desierto. Durante ese período, todos los adultos sediciosos murieron. Al llegar al fin de la peregrinación, Moisés también murió (1260 A.C.) mirando la tierra que había sido el objetivo de este largo viaje.(Números, 13,14). Y Josué, que había apoyado a Moisés cuando aún era muy joven, tomo el mando y tras duras batallas conquistó Canaán para su pueblo.
LOS JUECES
La paz para convivir y la guerra para subsistir de un pueblo dividido en tribus, fueron lideradas por los llamados Jueces, el último de los cuales fue Samuel. Los filisteos, ubicados en la costa, representaban una amenaza difícil de combatir. Arca y Tabernáculo, habían quedado en Shiló, -al sur de Jerusalem,- desde que Josué entró a Canaán . Cuando los filisteos atacaron, (1045 A.C.) los judíos llevaron el Arca al campo de batalla. Los filisteos lograron tomar el Arca como botín de guerra. Muy pronto la devolvieron, espantados por las desgracias que cayeron sobre ellos. Entregaron el Arca a los judíos de Beit Shemesh, quienes castigados por haber mirado el Arca, lo traspasaron a los pobladores de Kiririat Yaarim, pocos quilómetros al oeste de Jerusalén (I Samuel 6/21) donde permanecería durante veinte años.

LA MONARQUIA
La implantación del régimen monárquico, -Saúl fue coronado en el año 1030 A.C.- logró una inestable unidad de las tribus, que así comenzaron a afirmar el dominio hebreo sobre su tierra prometida. Pero recién en el 1015 A.C., con David, - que hasta hoy es noticia por su triunfo sobre el filisteo Goliat, (I Samuel,XVII,23 al 51) - se afirmó y extendió el reinado desde los montes del Líbano hasta la Eilat de hoy y desde la costa hasta más allá del Río Jordán. Conquistó Jerusalén y la impuso como capital. Era pues el momento de preocuparse también de Dios, cuyo culto, aún deformado a través de los años, se constituiría en otro elemento para unir al pueblo. Era el momento de traer el Arca Sagrada a Jerusalén.
EL TABERNACULO Y EL ARCA
Hagamos un paréntesis para volver al desierto: cuando bajó Moisés del Monte Joreb, era necesario proteger las Tablas de la Ley. Comenzaron por construír un arca ricamente adornada, -recuerdo quizá de las cajas sagradas del culto egipcio-. (Exodo XXV, 10). Ricas maderas, oro y figuras de querubines contenían las Tablas, un vaso de oro lleno de Maná (1) y la vara de Aarón (2).
Pero el Arca no podía quedar al aire libre, por lo que se decidió construir un Tabernáculo. Debieron tener en cuenta que la construcción fuera modular, para poder trasladarse en el constante periplo. Y por ello se delimitó un Atrio, una gran superficie cercada pero no techada a la cual tuviera acceso el pueblo para pisar el suelo sagrado y presenciar los sacrificios. Estamos en el año 1330 A.C. (Exodo XXVII, 9).
Cerca de la entrada del Atrio estaba el Altar de los Sacrificios (Exodo XXVII, 2) cuyos cuatro vértices superiores estaban terminados con adornos en forma de cuernos de carnero invertidos. (Levítico IX, 9)(3). Presten atención a este detalle, para una conclusión posterior. Y algo más atrás la Fuente de las Abluciones para uso de los sacerdotes. (XXX, 18)
Dentro de ese predio, cercano al lado occidental (Exodo, XXVI,22) (4) (Dicc.Masonico L.F. Abrines, III, 1870) y enfrentando al oriente, estaba el Tabernáculo propiamente dicho, una Suká (carpa) formada por cuatro tiendas que se superponían.
La entrada al Tabernáculo abría paso a una recepción, el lugar Santo. Aquí, a la derecha, se ubicaba la Mesa de los Panes Azimos ("Mazot") dedicados a Dios, y de los cuales sólo podían comer los sacerdotes. (Exodo XXV, 23). Sobre esa mesa también se ubicarían vasos para las libaciones (Exodo XXX,27). A la izquierda se ubicaba el Candelabro de los Siete Brazos (Menorá) (Exodo XXV, 31) y al fondo, el Altar de los Perfumes, donde se quemaban las más olorosas esencias.(Exodo XXX, 1).
Algo más atrás estaba la cortina que separaba este lugar Santo del Santo Sanctorum, el Kodesh Hakodashim, un santuario para el Arca, donde podía entrar solamente el Gran Sacerdote, el Cohen Hagadol, ungido por el aceite, (Exodo XXX, 30) (Salmo 133, 2), (5) y cumpliendo con estrictas normas ritualísticas. (Levítico XVI, 3).
EL ARCA LLEGA A JERUSALEM
David trajo el Arca a Jerusalem, determinando así para siempre el carácter sagrado de esta ciudad. Y así como Moisés construyó el Tabernáculo en el desierto, David proyectó totalmente un Templo en Jerusalem, para alojar el Arca Sagrada. (Crónicas, I, 28 y 29). Sin embargo, Dios encomendó la misión de construírlo a Salomón (975-930 A.C.). (II Samuel VII, 13).
La arquitectura y objetos de culto en el Templo del Rey Salomón, son un reflejo de los elementos existentes en el Tabernáculo. Y a su vez, nuestro Templo Masónico conserva este simbolismo, como lo veremos de inmediato.
Tanto en este Primer Templo (6) como en el Segundo (7) o en el construído por Herodes, el Tabernáculo, como continente del Arca, no vuelve a mencionarse ni en fuentes bíblicas ni históricas. (II Crónicas V, 5 y 7, VI, 11). Es más: en el segundo Templo tampoco estaba el Arca. Por lo tanto, nuestra historia termina con la destruccion del primer templo por Nabucodonosor, momento en el cual se pierden los rastros del Arca.

EL TEMPLO MASONICO
Obligados por la discreción que ampara nuestros rituales, repasaremos solamente algunos paralelismos entre el Tabernáculo, el Templo de Jerusalem y nuestros Templos Masónicos. Recordemos primero la forma de los tres: rectangular. (El Templo del Rey Salomón propiamente dicho, sin considerar el Patio Exterior) tenía dimensiones relativamente modestas, - 27 metros de largo por 9 de ancho, - pero su magnificencia era impresionante). Nuestro Muro de los Lamentos es la pared occidental que delimitaba el Atrio. La teoría más recibida es que el Templo en sí mismo, estaba ubicado en el lugar que hoy ocupa la Mezquita de Omar.
En el Tabernáculo el Ara estaba cerca de la pared occidental y la entrada del Atrio en el medio de la pared oriental. En el Templo de Jerusalén se da igual distribución: la entrada al Atrio está en Oriente y el Santo Sanctorum está cerca de la pared del Oeste, mirando al Oriente. (Ezequiel VIII,16) (8)
Cuando el Gran Sacerdote entraba en el Santo Sanctorum del Templo y se paraba ante la mesa de los Panes (I Reyes VII,48 y VIII, 22 y 54) o ante el Altar de los Perfumes, miraba hacia el Occidente, pues en esa dirección estaba ubicada el Arca Sagrada (Reyes, VIII,6). Lo mismo ocurre en las Iglesias Cristianas actuales, donde el Oficiante se ubica de cara al Altar Mayor. Tanto en uno como en otro caso, el "pueblo" está a espaldas de los Sacerdotes. En cambio, en las Iglesias Cristianas primitivas el altar se ubicaba algo alejado de la pared occidental, y el Oficiante se paraba detrás del altar, mirando a los fieles. Tambien en las Cámaras de los Lores y de los Comunes de Inglaterra, el Rey se sienta mirando a los parlamentarios. Y lo mismo ocurre en nuestro Templo Masónico, al parecer sometido a ambas influencias, la cristiana primitiva y la inglesa: el Venerable Maestro se ubica en el Oriente, mirando hacia el Occidente. Está de frente a los Hermanos, cuyas miradas a su vez se dirigen al oriente.
LAS COLUMNAS
En el Tabernáculo de Moisés había cinco columnas que marcaban su entrada, (Exodo XXVI, 37) miraban hacia el Este, y como vimos, al fondo, en Occidente, se guardaba el Arca Sagrada.
También el Templo del Rey Salomón, estaba orientado con su entrada hacia el este, y adornando el pórtico oriental, estaban las dos columnas. (I Reyes VII, 21). Si nos ubicáramos en la puerta del lugar sagrado, mirando hacia la entrada, hacia el Oriente, la columna de la derecha (Sur) se denominó Jachin y la de la izquierda Boaz. Igualmente, a la entrada de nuestro Templo Masónico nos encontramos con dos Columnas.
Aclaremos en primer término que la instalación de las dos Columnas dentro de nuestro Templo, es meramente simbólica: las columnas son en realidad vestibulares, así como en el Templo del Rey Salomón, las Columnas Boaz y Jachim adornaban o sostenían el pórtico del Templo propiamente dicho y no estaban dentro del Lugar Santo ni dentro del Santo Sanctorum. Es decir que también en el Templo Masónico deberían estar fuera, en Pasos Perdidos. Por eso, cuando en nuestro ritual decimos que el Hermano se ubica entre Columnas, la referencia es a las Columnas del Norte y del Sur, y no a las Columnas Boaz y Jachim.
Las Columnas de nuestro Templo están al Oeste. Entre los Hermanos y el Venerable Maestro está el Altar de los Juramentos. Hay autores que sostienen que este Altar es una representación del Altar de los Panes Azimos. Otros, recordando la forma de nuestro Altar con sus cuatro vértices superiores terminados en forma de cuernos dirigidos hacia abajo lo asimilan al Altar de los Holocaustos. Y aún hay quienes dicen que el Altar es, simbólicamente, el Arca Sagrada.
Así pues, la tradición impuso que las Columnas estuvieran dentro del Templo. Y cuando miramos desde la entrada del Templo hacia el Oriente, a nuestra mano derecha (IAMIN = DERECHA y tambien SUR) debe estar la columna Jachin, que señala la ubicación exclusiva de Compañeros y Maestros, y a la izquierda la columna Boaz, que acompaña a los Aprendices.
No queremos dejar de mencionar, antes de finalizar este trabajo, otros dos elementos del Tabernáculo del Sinaí, cuya presencia simbólica tiene especial significado en nuestros rituales.
Recuerda el lector que algo más atrás del Ara, siempre en el Atrio que precedía al Tabernáculo, se ubicaba la Fuente de las Abluciones para uso de los sacerdotes? (XXX, 18). Su lujosa representación en el Templo de Jerusalém se llamó el Mar de Fundición (de Bronce? de Cobre?) (Reyes VII,23). Pues bien, en una de las ceremonias más importantes de nuestro Rito de Iniciación, la Purificación por el Agua tiene un alto sentido esotérico.
El Altar de los Perfumes, tan cerca del Santo Sanctorum, ocupa también un lugar de honor en la misma ceremonia, cuando el recipiendario pasa por la Prueba del Fuego, en la que sus vicios profanos se convertirán en una fragante promesa de bondad.
Cabe acotar finalmente que en otros ritos de la Masonería, se encuentran múltiples y diversos elementos de la historia y la liturgia judías. Su estudio no cabe dentro del marco de este trabajo.
Hemos atravesado vertiginosamente una historia desarrollada durante doce siglos. Doce siglos de trascendencia incomparable para una humanidad que desde entonces resistió los embates de otros tres mil setecientos años y cuyo impulso genético, espiritual e intelectual, deberá servir de escudo para los peligros que la acechan en la historia del nuevo milenio. El monoteísmo allí engendrado es el fundamento para la cultura de un noventa por ciento de los habitantes de la Tierra, ya sean éstos judíos, cristianos o musulmanes. La Masonería ha sublimado la esencia de las más altas virtudes contenidas en esa teodicea, para contribuír a la formación de un Hombre digno del destino que el G.A.D.U. le ha fijado como ejemplo de perfección para su Orden supremo.
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(1) (Exodo XVI, 15: "Es el pan que Jehová os da para comer"...16: "una cosa redonda, menuda como una helada sobre la tierra"). Semillas de una planta que se supone de la misma familia del hinojo. Blancas, aceitosas y comestibles. Aparecían cada día sobre las arenas y sirvieron de alimento a los hebreos en su marcha por el desierto. (Ver también "San Juan", cap. 6, 31).
(2) "...y echó Aarón su vara delante del Faraón y de sus ciervos, y tornóse culebra". (Exodo VII, 10)
(3) "...y él (Aarón) mojó su dedo en la sangre (del becerro de la expiación) y puso sobre los cuernos del Altar...)
(4) "Y para el lado del Tabernáculo, al occidente,......"
(5) (Levítico XXIII, 4, 5 y 6 y Exodo XXIII, 15 y 16) : Pesaj (Pascua). (10): Omer (Shavuot) (Pentecostés) : "los primeros frutos de vuestra siega". Por extensión "Matán Torá" = Entrega de la Torá). (24 al 32): Iom Kipur, Día de la Expiación. (34): Sucot (fiesta de las cabañas o tabernáculos, siete días).
(6) Construído en el 975 A.C, saqueado por los Asirios en el 722 A.C. y destruído por los Caldeos de Babilonia (Nabucodonosor II) en el 583 A.C.
(7) Mucho más modesto, contruído por los judíos que retornaron de su exilio en Babilonia. Su construcción fue ordenada por Ciro, pero concluída durante el reinado de Darío, en el 515 A.C. bajo el liderazgo de Zorobabel. Sometidos los judíos por Alejandro Magno (Macedonia), Ptolomeo (Egipto), Antíoco (Siria), el Segundo Templo fue saqueado y dedicado a Zeus por Antíoco IV (168 A.C.). Matatías y luego Judá el Macabeo reconquistaron y purificaron el Templo (164 A.C.). (Esto se festeja en la fiesta de Janucá). Desde entonces, -primero como territorio autonómico dentro del Imperio Sirio, luego como reino independiente (Dinastía Jasmonea), y finalmente bajo dominio romano,- el Segundo Templo mantuvo una inestable existencia.
(8) "...como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al Templo de Jehová, y sus rostros al Oriente...al nacimiento del sol."

LA BÓVEDA CELESTE

Se denomina bóveda celeste a todo aquello que podemos ver desde la tierra. Este término se usa en la biblia para definir el cielo: el mundo...