sábado, 27 de junio de 2009

ANÁLISIS CRÍTICO DE MI INICIACIÓN MASÓNICA

Por el Q.•. H.•. Javier Pérez Pombo A.•. M.•.

QQ.•. HH.•. Mas.•. a través del presente escrito quiero manifestarles la inmensa satisfacción que sentí al haber ingresado a esta resp.•. log.•., y descubrir cuán importante e impactante que sería dicho capítulo en mi vida.

No se me olvidará desde el mismo instante en que llegué a la Logi.•. y lo nervioso que estaba al no tener conocimiento de la grandiosa vivencia que experimentaría, desde que ingreso al salón donde fuimos recibidos por el V.•. M.•. junto con otros HH.•., dándonos las recomendaciones para nuestra iniciación, pero eso es algo que cada uno de ustedes ya conocen y que también vivieron en su momento, lo importante es lo que percibió mis sentidos al momento que me fueron vendados los ojos ese mismo instante entré en un estado de reflexión, y me puse a analizar los errores cometidos durante todo el paso de mi existencia en este mundo, lo imperfecto que es el ser humano, y a veces lo incompresible que puede ser su actitud a hacía las cosas.

La representación de la so.•. , significó para mí el grado de esclavitud que tuve hacía las cosas vanas, y lo vacío que seguiría siendo si continuaba ese camino.

No olvido cuando era conducido por el camino acompañado siempre de un H.•., llegué a sentir ruidos, pasos, susurro de conversaciones y también las puertas cuando eran cerradas hecho que interpreté en mi interior como esas cosas que distraen al hombre, y lo apartan del camino de la luz, de la verdad, son en pocas palabras esos agentes que destruyen ese templo que llevamos dentro y que a su vez generan la perdición del ser humano.

En ese mismo lapso de tiempo que era conducido por el H.•. que me acompañó en mi oscuridad, me tocó subir y bajar escalones, esquivar obstáculos, el cual lo analicé como los altos y bajos que tenemos que sortear durante nuestra vivencia, y que solo con la perseverancia característica en nosotros logramos salir adelante, fue un instante especial porque el ser conducido por esa persona que me acompaño en mi viaje de iniciación, significó el saber que no estamos solos que en la vida, que contaremos con personas que nos darán apoyo, nos ayudarán a corregir nuestros defectos y exaltarán nuestras virtudes; así es ese mismo sentido lo aplicaremos en nuestros semejantes cuando estos se encuentren en los momentos difíciles.

Al llegar al cuarto de Refl.•., salí por algunos instantes de esa oscuridad que representaba la ignorancia al cual estuve sometido, el entrar en esa cámara y observar los letreros que estaban en la pared, representó para mi ese encuentro con mi “yo”, ese momento que buscamos nosotros en algún instante para reflexionar y analizar nuestros actos; algo que me llamó poderosamente la atención también fue que al entrar en ese habitáculo se encontraba una calavera y un ataúd que representa la muerte, ese lapso de tiempo me hizo pensar que todos los seres humanos sin distinción debemos cumplir por obligación los pasos naturales de nuestra existencia, y es el de nacer, crecer, reproducirse y por consiguiente morir, otro momento fundamental fue el encontrar un papel que representaba nuestro testamento simbólico, el pensar y responder las preguntas que me formulaba ese escrito, lo relacione con los diferentes cuestionamientos que se hace el hombre constantemente en su día a día, mismo que me lleno de satisfacción por que una de las respuestas que di y que nunca se me olvida fue el de ser perseverantes frente a las adversidades que se nos presenten, dicha cualidad para mi es importante porque a través de ella el hombre logra conseguir sus triunfos, vencer los obstáculos que lo separa de la plenitud espiritual; en pocas palabras el cuarto de reflexión tuvo un significado muy profundo para mi iniciación, y es que esa soledad que me brindo ese lugar lo utilice para hacer una retrospectiva de lo bueno y lo malo de mi accionar, fue como un renacer, dejándome una enseñanza positiva para mi vida futura.

Al salir del cuarto de Refl.•., otro momento que dejo una huella imborrable en minímamente fue cuando llegué conducido nuevamente por esa mano amiga a la puerta del templo, allí sentí como una espada punzaba mi pecho, seguido de unas preguntas que le hacían al hermano que me dirigía durante mi iniciación, ese instante lo entendí como esa invitación y a la vez el llamado a un nuevo despertar, una reestructuración de mi vida, esa que posteriormente llegaría al entrar al templo cuando finalmente conocería esa luz que desde hace mucho buscaba.

Al entrar al Temp.•. fuimos sometidos unas series pruebas, mismas que días antes me cuestionaba si las podía afrontar, pero gracias a esa fe que siempre he tenido, las logré superar, el paso también por los tres viajes de iniciación, y que una vez sorteados que nos enseñaría también a adquirir un compromiso con los miembros de una fraternidad que nos estaba recibiendo con los brazos abiertos, luego de esto llegaría por fin el acontecimiento más esperado y que mas me impresionaría y fue el abrir mis ojos a esa luz que me acompañaría por el resto de mi vida, y que significaría como lo dije anteriormente el paso de la sombra al eterno brillo de la sabiduría y del conocimiento, sin lugar a dudas mis queridos hermanos lo que viví esa tarde del sábado 30 de mayo de 2009, fue algo sin precedentes que no olvidare jamás.

Razón por la cual en este sencillo pero muy significativo relato les dejo la experiencia que representó para mí el ingreso al mundo de la masonería.

Por el Q.•. H.•. Javier Pérez Pombo A.•. M.•.

QQ.•. HH.•. Mas.•. a través del presente escrito quiero manifestarles la inmensa satisfacción que sentí al haber ingresado a esta resp.•. log.•., y descubrir cuán importante e impactante que sería dicho capítulo en mi vida.

No se me olvidará desde el mismo instante en que llegué a la Logi.•. y lo nervioso que estaba al no tener conocimiento de la grandiosa vivencia que experimentaría, desde que ingreso al salón donde fuimos recibidos por el V.•. M.•. junto con otros HH.•., dándonos las recomendaciones para nuestra iniciación, pero eso es algo que cada uno de ustedes ya conocen y que también vivieron en su momento, lo importante es lo que percibió mis sentidos al momento que me fueron vendados los ojos ese mismo instante entré en un estado de reflexión, y me puse a analizar los errores cometidos durante todo el paso de mi existencia en este mundo, lo imperfecto que es el ser humano, y a veces lo incompresible que puede ser su actitud a hacía las cosas.

La representación de la so.•. , significó para mí el grado de esclavitud que tuve hacía las cosas vanas, y lo vacío que seguiría siendo si continuaba ese camino.

No olvido cuando era conducido por el camino acompañado siempre de un H.•., llegué a sentir ruidos, pasos, susurro de conversaciones y también las puertas cuando eran cerradas hecho que interpreté en mi interior como esas cosas que distraen al hombre, y lo apartan del camino de la luz, de la verdad, son en pocas palabras esos agentes que destruyen ese templo que llevamos dentro y que a su vez generan la perdición del ser humano.

En ese mismo lapso de tiempo que era conducido por el H.•. que me acompañó en mi oscuridad, me tocó subir y bajar escalones, esquivar obstáculos, el cual lo analicé como los altos y bajos que tenemos que sortear durante nuestra vivencia, y que solo con la perseverancia característica en nosotros logramos salir adelante, fue un instante especial porque el ser conducido por esa persona que me acompaño en mi viaje de iniciación, significó el saber que no estamos solos que en la vida, que contaremos con personas que nos darán apoyo, nos ayudarán a corregir nuestros defectos y exaltarán nuestras virtudes; así es ese mismo sentido lo aplicaremos en nuestros semejantes cuando estos se encuentren en los momentos difíciles.

Al llegar al cuarto de Refl.•., salí por algunos instantes de esa oscuridad que representaba la ignorancia al cual estuve sometido, el entrar en esa cámara y observar los letreros que estaban en la pared, representó para mi ese encuentro con mi “yo”, ese momento que buscamos nosotros en algún instante para reflexionar y analizar nuestros actos; algo que me llamó poderosamente la atención también fue que al entrar en ese habitáculo se encontraba una calavera y un ataúd que representa la muerte, ese lapso de tiempo me hizo pensar que todos los seres humanos sin distinción debemos cumplir por obligación los pasos naturales de nuestra existencia, y es el de nacer, crecer, reproducirse y por consiguiente morir, otro momento fundamental fue el encontrar un papel que representaba nuestro testamento simbólico, el pensar y responder las preguntas que me formulaba ese escrito, lo relacione con los diferentes cuestionamientos que se hace el hombre constantemente en su día a día, mismo que me lleno de satisfacción por que una de las respuestas que di y que nunca se me olvida fue el de ser perseverantes frente a las adversidades que se nos presenten, dicha cualidad para mi es importante porque a través de ella el hombre logra conseguir sus triunfos, vencer los obstáculos que lo separa de la plenitud espiritual; en pocas palabras el cuarto de reflexión tuvo un significado muy profundo para mi iniciación, y es que esa soledad que me brindo ese lugar lo utilice para hacer una retrospectiva de lo bueno y lo malo de mi accionar, fue como un renacer, dejándome una enseñanza positiva para mi vida futura.

Al salir del cuarto de Refl.•., otro momento que dejo una huella imborrable en minímamente fue cuando llegué conducido nuevamente por esa mano amiga a la puerta del templo, allí sentí como una espada punzaba mi pecho, seguido de unas preguntas que le hacían al hermano que me dirigía durante mi iniciación, ese instante lo entendí como esa invitación y a la vez el llamado a un nuevo despertar, una reestructuración de mi vida, esa que posteriormente llegaría al entrar al templo cuando finalmente conocería esa luz que desde hace mucho buscaba.

Al entrar al Temp.•. fuimos sometidos unas series pruebas, mismas que días antes me cuestionaba si las podía afrontar, pero gracias a esa fe que siempre he tenido, las logré superar, el paso también por los tres viajes de iniciación, y que una vez sorteados que nos enseñaría también a adquirir un compromiso con los miembros de una fraternidad que nos estaba recibiendo con los brazos abiertos, luego de esto llegaría por fin el acontecimiento más esperado y que mas me impresionaría y fue el abrir mis ojos a esa luz que me acompañaría por el resto de mi vida, y que significaría como lo dije anteriormente el paso de la sombra al eterno brillo de la sabiduría y del conocimiento, sin lugar a dudas mis queridos hermanos lo que viví esa tarde del sábado 30 de mayo de 2009, fue algo sin precedentes que no olvidare jamás.

Razón por la cual en este sencillo pero muy significativo relato les dejo la experiencia que representó para mí el ingreso al mundo de la masonería.

martes, 9 de junio de 2009

LA EXPERIENCIA DE MI INICIACIÓN

Por LUIS ALFONSO RUIZ CARO A.•. M.•.

Me es grato hablar de las experiencias relacionadas con mi iniciación, en principio tratare en una forma sencilla, y humilde mi relato en la búsqueda de que pueda llenar las expectativas y en algo presentar una enseñanza, en todo este relato, me asiste una seguridad capaz de emprender mi trabajo de construcción por esta Resp.•. Log.•. , de un modo quizás más valiente que lleno de conocimientos.
Mi experiencia en el proceso de iniciación, fue como si se detuviera el tiempo, me encontré solo, conmigo mismo, no podía reconocer donde estaba, pero sabia que estaba rodeado por muchas personas, sin embargo estaba solo en esta primera parte me permitió recordar que aunque estemos llenos de personas hay momentos en la vida que necesitamos de la soledad para descubrirnos nosotros mismos.
Este, primer estado físico, de estar sin vista en el que me encontraba, era como significar el estar en penumbras del mundo profano, posición que me acompaño a lo largo de mis viajes hasta llegar al final casi de la ceremonia para descubrir la penumbra turbadora de dicho mundo, frente al despojarme de la venda que me cegaba y más tarde ver la total claridad de la luz iniciada.
Este primer paso lo he denominado, la del mundo de las sombras por oposición al mundo de la luz, teniendo en cuenta que la única razón de la existencia de la sombra es porque existe la luz. De manera que a partir de ahora me adentraré en el proceso de crecimiento que me permitirá ascender hacia la verdadera luz. En el mundo de las sombras donde habitan quienes no reconocen la escuela iniciática, estos se presentan contrarios a la luz que es única.
Este proceso me permitió reconocer que debo trabajar en mi propia personalidad hasta llegar a través del trabajo, acompañado por mis HH:. Y acogido por este taller, a lograr la intensidad de la luz de la verdad masónica, a la talla perfecta de una piedra ahora basta y bruta, a la búsqueda de la verdad, de la justicia, la paz y del amor.
Esa dicotomía de la sombra y la luz, como escenario de nuestro ritual en forma de un juego de damas, también me hizo caer en cuenta, el fenómeno de las dualidades inseparables y no interpretables la una sin la otra, como con notable erudición nos ilustraba no hace mucho tiempo uno de nuestros QQ.•. HH.•.
Ese proceso de la luz va ligado en cada uno de los viajes, de pasar a la aproximación, de búsqueda masónica, y en este pude observar que el proceso de iniciación es el paso de la noche a la luz, de la muerte a la vida.
Posteriormente cuando se me despojo de los metales, considero que el H.•. instructor, me hizo caer en cuenta que cuando avanzamos, es posible que perdemos el valor de lo material, el brillo de las riquezas es retirado por el hermano Instructor, lo que al lado de continuar en penumbras, ahora me encontraba, solo, y sin ningún bien material, solo dependiendo del H.•. Exp.•.
Observe, que el sentimiento primero que experimento a la entrada de la cámara de reflexión, es como si remembrara el Mito de la caverna de Platón donde la única percepción de la realidad de las personas atadas y amordazadas sean los pasos de las sombras a lo largo de su vida, ellas son las que dotan de realidad toda una vida de dos personas de espaldas a la luz, son las sombras pues las que revelan nuestra vida, son las sombras las que dotan de valor mi trabajo, son las sombras las que evidencia la existencia de una luz, la luz del entendimiento, la luz del viaje final, la luz de la verdad masónica, paso a paso, en nuestros trabajos en el taller y fuera de él, con creciente aprendizaje... pues tan cegadora es la luz recibida de golpe como lo es la completa oscuridad.
En mi imaginación esa cámara de reflexión, es el lugar fúnebre de donde vine, los objetos que me rodeaban, las inscripciones que había leído en las paredes y el aspecto de la cámara, son parte del escenario de la muerte y de la vida, de saber que en todo lo que muere se produce el milagro de la vida, la nueva luz que recibiré, me mostrara un nuevo sendero que a través del simbolismo comunicara una nueva fuente de información, de imaginación y de conocimiento que harán mas placentero mi vida y con un propósito mas firme hacia nuevos proyectos, esas preguntas reflejaban el testamento de mi nueva vida a un encuentro especial con mi ser, con el ser superior.
Frente a cada uno de los viajes, se me presenta un panorama de reproches, de bulla de tumultos, que van camino a mostrarme entre los obstáculos del primer viaje y su cacofónico recorrido, una descripción de mi lucha por todas las espesas oscuridades de nuestro mundo profano, del concepto de virtud frente al vicio, la compasión contra la falsedad, la libertad contra la tiranía tal y como se nos comenta en nuestro ritual de iniciación... En esta lucha enérgica para dominar las malas pasiones, es preciso vencer grandes resistencias...
Convencido que estoy caminando solo guiado por quien persiste en el taller de ser mi conductor, sin el cual puedo caer, de tal forma que me indican que en todo camino oscuro, abra alguien que te permita ayudarte a conducir hacia la proyección de nuevas virtudes, es la ayuda de una mano que no conoces pero en la cual confías, y luego un juramento, que sella bajo amenaza, y luego de la lectura de las respuestas dadas en la cámara de reflexión, es el medio que indica que mis pasos han sido satisfactorios y puedo pasar a las siguientes pruebas. En cada viaje nuevas pruebas y cada vez debo golpear tres veces en el hombro a un hermano, como solicitándole simbólicamente que estoy listo, que conozco mis actos y que soy consciente de mis defectos. Es cuando ese H.•. instructor me conduce a la prueba (triple cada vez) del Agua, del Viento, de la Tierra y del Fuego. Pruebas que se constituyen en el proceso de mi formación para reconocer entre el Bien y poder combatir el Mal afanosamente. Al final de la ceremonia, soy desvelado y puedo ver la Luz, reconocer espadas que me apuntan, indicando el valor y valentía con que debo defender los principios masónicos y luego el reconocimiento entre HH.•. En traje de ceremonias y en posición de respeto aceptan retirar las espadas. El venerable Maestro. Expresa los reconocimientos masónicos Y por fin me entregan el mandil blanco del aprendiz, que representan el símbolo del Mas.•. como un obrero del pensamiento, además de los útiles para el trabajo: la regla, que indicará la rectitud de mi conducta; el cincel, con el cual desbastaré la piedra bruta de mi interior, herramienta que con la ayuda del mallete irá labrando mi ser. En el nororiente, al pie del altar de los juramentos, debo darle un primer golpe a la piedra no labrada del nuevo ser que soy. Debo pulirla hasta convertirla en la piedra cúbica perfecta situada al sureste del altar. Se me dan instrucciones sobre gestos, signos, pasos, palabras, contraseñas, etc. Luego mis HH.•. y yo formamos una cadena, que es el apoyo mutuo que siento hasta el día de hoy.
Esta experiencia inigualable me lleno de regocijo, me afecto, como a través del simbolismo puedo descubrir fuentes de energía cósmica y de elevados principios que harán mi vida mas proyectada hacia niveles más altos de sentido espiritual y conformaran mis posibilidades de reconocer los errores para transformarlos en victorias.

REFLEXIONES SOBRE MI INICIACIÓN

Por Jairo Antonio Ceballos Sandoval A.•. M.•.

Buscar una explicación concreta para expresar mis sentimientos al momento de la iniciación en la orden masónica, no tiene palabras, aun así, lo interpreto como una de las sensaciones mas indescriptibles que he experimentado en mi vida y que hoy en día un poco más de una semana de haber pasado, me cuesta trabajo entender, sin embargo, el vivirlo; pasaron por mi mente un sin número de preguntas sin respuestas, comenzando con la famosa incógnita que muchos de nosotros Q.•. H.•. estoy seguro se la han hecho Quien soy yo? y Hacia donde me dirijo? con estos dos interrogantes comienza un viaje hacia una búsqueda imparable de lo desconocido, hacia el conocimiento divino, y a su vez, tratando de pensar, que estaba pasando y a donde me llevaría un camino a ciegas, que en su momento no tenía razón de ser.

Cada momento de reflexión y búsqueda interior, representaba de manera abstracta, un significado de lo que me estaba pasando en ese momento, estaba atado, lleno de ideas confusas, y comencé a experimentar sensaciones de angustia, pena e ignorancia; me sentí como un niño indefenso sin su padre, o un ciego que por más que intente abrir sus ojos, no alcanza a ver el mínimo haz de luz, me sentí tan vulnerable, por no tener uno de los sentidos más importantes que me ha acompañado toda mi vida, te hace perder la noción del tiempo, espacio y con la incertidumbre, si en un futuro no pudiese volver a ver la luz.

Guiado por un hermano y el no saber por dónde caminaba, aun más aumentaba mi ansiedad, al entrar a la llamada cámara de reflexiones, quedo atónito y muy impactado por lo que vi. El mar de incertidumbres se acelera, y cada vez más y más, aumentaban mis interrogantes, fue ahí en ese momento de recogimiento, en una profunda oscuridad cuando comencé a meditar de lo que realmente está hecho el hombre, y pensar en que me convertiría, si la muerte tocara mi hombro, fue un encuentro directo entre ella y yo; aun así, dentro de mí, había una fuerza inexplicable que me hacía sentir valeroso, ante la gran impresión recibida, reflexionar e interiorizar sobre todos los elementos que estaban en esa mesa, y concluir de lo que estamos compuestos, descubrí el significado valioso de que todos estamos hechos de un mismo material, somos seres humanos, hijos de un mismo creador y que todos los que estamos aquí, creemos en un solo Dios “ El Gran Arquitecto del Universo” de inmediato mis ideas y mis pensamientos entraron en un espacio de profunda tranquilidad y serenidad; en ese momento, fue cuando realmente comencé a sentir unas manos hermanas, que procuraban guiarme de la ignorancia conocida como oscuridad, hacia la luz divina del Gran Arquitecto.

Entrar el templo y empezar una nueva etapa del camino hacia la orden masónica, es salir de las tinieblas con un nuevo pensamiento y comenzar otro de reflexión y autocrítica, pasando por los tres elementos fundamentales como son el Aire, el Agua y el Fuego. Caminando hacia delante con un deseo de descubrir, progresar y conocer la importancia de estos elementos como complementos de mi vida, superar los obstáculos puestos en el camino, para encontrar respuestas que te lleven a un mejor entendimiento de las cosas, el escuchar las palabras de un guía espiritual que te lleve a sacar fuerzas y culminar un camino donde las adversidades, dificultades y limitaciones, se convierten en las herramientas para construir y propender el bien hacia los demás.

Tomar un trago amargo que represento todos las vicisitudes, malas experiencias y errores que he experimentado en mi vida y luego probar ese trago dulce que le daba a mi paladar un sabor agradable, recordando todos esos buenos momentos y acciones que dan regocijo ante esas mismas adversidades, me dan una clara idea de que la vida, no siempre será color de rosa y ante las dificultades presentadas, siempre el Mason sabrá aplicar sus principios evolutivos para propender el bien, ante las situaciones que se nos presentan.

Posteriormente sentarme en la piedra bruta a reflexionar sobre mi vida, inducida por todos los vicios y pasiones que se nos presentan como profanos, es un clara idea de la búsqueda continua de la perfección en el sentido masónico, estar postrado en esa piedra e interiorizar sobre tus errores cometidos, dan la fuerza para ser un hombre mejor cada día, sin perder el oriente, camino que siempre buscara el Mason y que representa el lugar donde siempre encontraras las respuestas a tus inquietudes guiados por tus hermanos hacia la luz divina del Gran Arquitecto del Universo.

Después de un tiempo abrir mis ojos y encontrar esa luz tan anhelada, encuentras un regocijo entre los hermanos que te han guiado hasta ahí, tener luz que representa, sabiduría espiritual que te llevara a ser Mason, determina una nueva etapa en mi vida, ver tantos símbolos, te llevan a una búsqueda interior que te ha llevado a ser aprendiz de esta orden, te dan la presentación de las herramientas de un obrero, un mazo y un cincel, simbología que representa la nueva etapa de salir de la ignorancia y dar los tres golpes que de ahora en adelante darán inicio a la construcción de mi vida, pasar de una piedra bruta donde estuve sentado, a la belleza de una piedra pulida, en busca de ser mejor persona cada día.

Descubrir un nuevo sentido a la vida, después de un largo viaje, de regresar del centro de la tierra, de un encuentro inesperado con la muerte, hasta encontrar la luz guiada por una mano hermana llena de esperanza y satisfacción tu vida, que todos los seres humanos, tenemos el compromiso moral y ético de ser mejores personas cada día y afrontar en ese mejoramiento continuo las adversidades que se nos presenten como un verdadero Mason.

Quiero terminar agradeciendo nuevamente al V.•. M.•. y a los QQ.•. HH.•. de la Logia Constructores del Santuario Nº 4 en especial al Q.•. H.•. Alberto Martelo, por abrirme las puertas del templo y guiarme hasta este recinto sagrado de personas de bien, con sentido filantrópico que contribuyen ineludiblemente al desarrollo integral de nuestra sociedad.

REFLEXIONES SOBRE MI INICIACIÓN

YEISON CORREDOR BONILLA A.•. M.•.
Primero que todo quiero manifestar que me honra avanzar en esta narrativa en compañía de todos los presentes y ausentes queridos hermanos y poder narrarles como me sentí.
Quiero empezar citando las emociones propias de quien escéptico en principio por las especulaciones de cualquier ser humano frente a temas desconocidos se enfrenta a experiencias de vida que llegan a transformar y ascender el sentido humanístico para bien de la humanidad.
Un tanto de frío, un poco de sudor, escalofrío, pensamientos encontrados, reminiscencia de situaciones difíciles, logros, propósitos en la vida, viajar por el tiempo, fue lo que en su momento me produjo estar con los ojos atentos mirando mi alma y mi corazón.
Encontrarme de niño, adolescente, adulto, trabajador, estudiante, profesional en momentos de dificultad de gloria, rodeado de mis seres queridos, de mis hijos, de mis padres, mis hermanos, mis amigos, todos a mi alrededor, sin cuestionar, pues los veía en el imaginario de quien se auto examina y se auto califica de cómo ha sido el correr de la propia vida.
Finalmente puedo decirles que sentí y recorrí mi vida a la velocidad de la luz y que en el mismo tuve la oportunidad de analizar mis aciertos y desaciertos. Lo cual me llevo a la conclusión de querer guardarme solo para mí la calificación cualitativa de mi vida y hacer un compromiso conmigo mismo y todo cuanto me rodee que cada evaluación que me haga siempre será mejor.
Del mismo modo, el pasaje y recorrido hecho durante la iniciación me trajo a la mente constantemente una reflexión que predomino de principio a fin, “Alguien es el administrador de la luz” a alguien se obedece en función de cada cosa que se hace, a alguien se le aguarda en cada minuto y lugar, a alguien debemos nuestra presencia y a alguien debemos agradecer por todo lo que vivimos. Ello fue lo que mas me llamo la atención.
Quiero resaltar que luego de tan maravillosa experiencia se requiere de mucho oído para escuchar y atención para aplicar, igualmente que todo cuanto aconteció tiene un porque y un para que y que el dónde y cuándo lo define cada uno de los seres, en este caso el suscrito; es decir, que el tomar una decisión que cambie y determine mi vida siempre lo voy a decidir por si mismo como hasta ahora y que en definitiva en esta ocasión y en compañía de todos mis nuevos hermanos el reto es mas grande esta vez, por consiguiente la experiencia vivida me enseñó que como siempre debo dar lo mejor de mi, más aún, conociendo que a mi lado hay personas tan brillantes que han caminado por el mismo camino que he decido tomar “el del bien” donde nada falta y mucho sobra aunque falte, no por la ausencia material sino por la esencia de cada quien.
En cuanto a la simbología del triangular masónico y sus representaciones de cada uno de sus lados, el agua, el aire y el fuego y su transversalidad de aquellos pensadores antiguos que creían que todo cuanto existía proviene de allí, me pareció de lo más trascendental, toda vez que esto es un tema de estudio agudo y profundo pues no en vano se ha mantenido esta postura hasta nuestros días, ya que todo ser vivo capas de transformar y evolucionar definitivamente requiere de estos elementos para que así sea, por consiguiente la forma de aplicarlo a mi vida es contribuyendo a proteger estos elementos como fuentes de vida para mis hermanos y todos los seres vivos que naturalmente dependan de ellos. Obviamente aplicando la lógica necesaria para ello y guardando las proporciones del caso.
Así las cosas apreciados HH.•. y V.•. M.•. , culmino mi narrativa cerrando con la altura del caso y sin citar más que mis humildes sentimientos.
Estoy aquí, frente a la ventana de la desinformación, dispuesto a abrirla para que ingrese el conocimiento necesario para con firmeza dignificar mi hermandad.

EL S.'. V.'. CON LOS INICIADOS: LUIS, JAVIER, JAIRO Y YEISON





LA BÓVEDA CELESTE

Se denomina bóveda celeste a todo aquello que podemos ver desde la tierra. Este término se usa en la biblia para definir el cielo: el mundo...