sábado, 24 de mayo de 2008

EL APRENDIZ Y SUS MISTERIOS - CAPITULO XI: EL APRENDIZ DEBE APRENDER EL MISTERIO DE LA DUALIDAD (Jorge Odoum)

216. Aunque todo sea UNO, en Realidad y Esencia todo se manifiesta y aparece como DOS.
YO SOY UNO está mucho más allá de la concepción humana; sin embargo se manifiesta mediante la Dualidad, y así tenemos: Yo Superior y Yo Inferior; positivo y negativo; macho y hembra; día y noche; cielo y tierra; mal y bien; frío y calor, etcétera. Pero nuestro objetivo es el hombre, en quien debemos estudiar la Dualidad.
El hombre actual trabaja con la mitad de sus átomos, y cuando llegue a estimular la otra mitad, su unión será consciente y completa con el YO SOY.
217. Aspirar, concentrar y respirar son los dos únicos medios para encontrar el camino hacía la Unión.
Dentro del hombre existen dos principios que las religiones llaman el bien y el mal. Una vez que estos dos principios vuelvan a la Ley donde no hay bien ni mal, entonces el hombre vuelve a la Unidad con YO SOY.
218. Un pensamiento puro, una sincera devoción, una razón sana y un servicio desinteresado ponen en manos del hombre todas las llaves del Reino Interno para que pueda volver al Edén de la Unidad, de una manera consciente.
Dijimos que la línea recta dentro del círculo repre­senta la Unidad. El ángulo de dos líneas distintas, que parten de un único punto y se alejan, representa la Dualidad. De esta manera, vemos que la Dualidad tiene su origen en la Unidad.
219. El hombre y la mujer, en cuanto personas, tienen un sexo definido, pero en cuanto dioses cada uno tiene en si ambas fases.
El Iniciado debe desarrollar en su cuerpo ambos polos para convertirse en la Unidad o unirse a una mujer para llegar al mismo fin. Sin embargo, es más práctico y menos peligroso juntar ambos procedimientos para alcanzar el mismo objetivo.
220. La respiración del hombre fluye cada hora por una de las fosas nasales, formando así doce ciclos de dos horas, una positiva y otra negativa, que corresponden al paso de cada uno de los signos del zodíaco por el meridiano que habitamos. Si sabemos cuál es el instante en que cada signo ocupa ese meridiano, podemos saber también qué elemento rige nuestra respiración y la parte del cuerpo afectada.
El Sol es positivo, la Luna es negativa. El aire que respiramos está lleno de átomos positivos y negativos.
La respiración por la fosa derecha aspira la fuerza solar, positiva, fortificante. En exceso, conduce a la cólera y a la furia.
La respiración por la fosa izquierda es pasiva, calmante. Su exceso produce debilidad y apatía. Sin embargo, el Iniciado equilibra la respiración simultánea que fluye por ambas fosas nasales y así obtiene fuerza suficiente para emprender grandes acciones.
221. También el radio de la circunferencia es símbolo de la Unidad en la Dualidad. Es la unión de los dos sexos para que hombre y mujer formen un solo cuerpo. La verdadera unión del hombre con la mujer debe llegar hasta el sexto plano; de lo contrario, jamás serán un solo cuerpo.
Las uniones actuales no son sino concubinatos por la fuerza y legalizados.
La energía sexual masculina es positiva y la femenina es negativa; cuando ambas energías se unen nuevamente, el hombre y la mujer vuelven a la Unidad Creadora (véase Las llaves del Reino Interno).
222. Justamente, es en la unión de los nervios nasales donde reside la Energía del Padre, que desciende por el cordón derecho de la espina dorsal; la Energía que representa el Espíritu Santo desciende por el cordón izquierdo, mientras que la del Hijo está en el cordón central que neutraliza a las otras.
Los dos cordones laterales transmiten la Energía inspirada por las fosas nasales, y el cordón del medio la distribuye por todo el organismo. Con esta Energía el cuerpo se equilibra constantemente y gracias a ella se conserva la actividad de cada órgano.
De ahí se deduce la necesidad de saber aspirar, respirar y pensar.
La sangre es el vehículo del YO SOY y a fin de que el vehículo sea apto para la manifestación del YO SOY se requieren tres factores: respiración completa, alimento sano y pensamientos puros.
Volvamos a la Ley. Todo cuanto existe es dual en esencia y todo cuanto se manifiesta es trino en principio. La Unidad de ambos elementos, positivo y negativo, es necesaria para cualquier manifestación y esta ocurre en el punto en que se unen ambos elementos.
En ese punto de unión se encuentra el equilibrio.
En la Dualidad hay placer y dolor, pero en la Unidad de la Dualidad hay ley, que está por encima del bien y del mal, del placer y del dolor, de la vida y de la muerte.

FORMULARIO PARA INTERESADOS EN LA MASONERÍA (HOMBRES Y MUJERES) EN EL ORIENTE DE BARRANQUILLA