jueves, 8 de enero de 2009

DEL TABERNACULO AL TEMPLO

por el R:.H:. José Schlosser R.L.S. LA FRATERNIDAD No. 62 Grand Lodge of the State of Israel
...Había una vez un pueblo llamado de los Hebreos, que había emigrado a Egipto desde Canaán en lo que luego se llamó Palestina. La vida era muy dificil y el hambre los acosaba. Cuando llegaron noticias de que en el Delta del Nilo, los Hicsos, - otro pueblo semita, - gozaba de las bendiciones de la naturaleza, los hebreos no pudieron resistirse a la tentación. Y fué allá por los 1700 años antes de Cristo que se produjo la primera diáspora, gracias a José, quien con la ayuda de Dios había llegado a convertirse de esclavo en primer ministro del faraón.(Genesis 39,41).
Pero este asentamiento idílico duró apenas 120 años. Alrededor del año 1580 A.C. los egipcios expulsaron a los Hicsos. Los Hebreos se quedaron, pero se los veía como un cuerpo social extraño al que era posible utilizar, -en un régimen cercano al de la esclavitud,- para construír palacios para los faraones y templos para los dioses de los Egipcios. Diez generaciones soportaron esta opresión destructiva que se hacía cada vez más dura.
Hasta que Moisés ( en 1330 A.C.) un judío de ochenta años que había sido adoptado por la hija del Faraón, (Exodo 1, 16,2) tuvo una visión de Dios o una inspiración profética genial, ordenándole liberar a su pueblo. Retórica, plagas y milagros contribuyeron al éxito de su misión. (Exodo IV al XIV).
Qué hacer ahora con un pueblo desconforme con las miserias por la que tenía que pasar en su viaje por el desierto? "Aún esclavos, estábamos mejor en Egipto!" decían. (Exodo, XIV, 2). Había que darles una motivación. Según la Biblia, el llamado de Dios guió a Moisés, quien subió al monte Joreb y recibió allí las Tablas de la Ley, la Torá. (Exodo XIX, 20). Así pues, según la tradición atribuída a esta teofanía, -aparición, manifestación de Dios,- el Decálogo estuvo acompañado por cinco libros, a cuyo conjunto se le llama el Pentateuco. En ellos se concentra la esencia de los mandamientos que regirían tanto la vida diaria del pueblo como sus obligaciones religiosas. (Ver llamada 5) . Filósofo genial, profeta primigenio, teólogo inspirado, prístino moralista, legislador eminente, líder carismático, Moisés supo, con o sin el auxilio de Dios, presentar al pueblo sus preceptos mediante una impresionante implementación de los mas fantásticos recursos que le permitieran hacerlos aceptables para una masa que no estaba adecuadamente preparada para una profunda comprensión de los mismos.
POR QUE CUARENTA AÑOS EN EL DESIERTO?
En realidad el viaje duró solamente dos años. Cuando se acercaban a Canaán, Moisés envió exploradores de todas las tribus a reconocer el terreno. A su regreso, diez de los doce enviados recomendaron no entrar en la Tierra Prometida. Y el pueblo , - en contra de los deseos de Moisés, intérprete de Dios,- se unió a los disidentes. Dios entonces, castigó al pueblo hebreo a sufrir otros treinta y ocho años en el desierto. Durante ese período, todos los adultos sediciosos murieron. Al llegar al fin de la peregrinación, Moisés también murió (1260 A.C.) mirando la tierra que había sido el objetivo de este largo viaje.(Números, 13,14). Y Josué, que había apoyado a Moisés cuando aún era muy joven, tomo el mando y tras duras batallas conquistó Canaán para su pueblo.
LOS JUECES
La paz para convivir y la guerra para subsistir de un pueblo dividido en tribus, fueron lideradas por los llamados Jueces, el último de los cuales fue Samuel. Los filisteos, ubicados en la costa, representaban una amenaza difícil de combatir. Arca y Tabernáculo, habían quedado en Shiló, -al sur de Jerusalem,- desde que Josué entró a Canaán . Cuando los filisteos atacaron, (1045 A.C.) los judíos llevaron el Arca al campo de batalla. Los filisteos lograron tomar el Arca como botín de guerra. Muy pronto la devolvieron, espantados por las desgracias que cayeron sobre ellos. Entregaron el Arca a los judíos de Beit Shemesh, quienes castigados por haber mirado el Arca, lo traspasaron a los pobladores de Kiririat Yaarim, pocos quilómetros al oeste de Jerusalén (I Samuel 6/21) donde permanecería durante veinte años.

LA MONARQUIA
La implantación del régimen monárquico, -Saúl fue coronado en el año 1030 A.C.- logró una inestable unidad de las tribus, que así comenzaron a afirmar el dominio hebreo sobre su tierra prometida. Pero recién en el 1015 A.C., con David, - que hasta hoy es noticia por su triunfo sobre el filisteo Goliat, (I Samuel,XVII,23 al 51) - se afirmó y extendió el reinado desde los montes del Líbano hasta la Eilat de hoy y desde la costa hasta más allá del Río Jordán. Conquistó Jerusalén y la impuso como capital. Era pues el momento de preocuparse también de Dios, cuyo culto, aún deformado a través de los años, se constituiría en otro elemento para unir al pueblo. Era el momento de traer el Arca Sagrada a Jerusalén.
EL TABERNACULO Y EL ARCA
Hagamos un paréntesis para volver al desierto: cuando bajó Moisés del Monte Joreb, era necesario proteger las Tablas de la Ley. Comenzaron por construír un arca ricamente adornada, -recuerdo quizá de las cajas sagradas del culto egipcio-. (Exodo XXV, 10). Ricas maderas, oro y figuras de querubines contenían las Tablas, un vaso de oro lleno de Maná (1) y la vara de Aarón (2).
Pero el Arca no podía quedar al aire libre, por lo que se decidió construir un Tabernáculo. Debieron tener en cuenta que la construcción fuera modular, para poder trasladarse en el constante periplo. Y por ello se delimitó un Atrio, una gran superficie cercada pero no techada a la cual tuviera acceso el pueblo para pisar el suelo sagrado y presenciar los sacrificios. Estamos en el año 1330 A.C. (Exodo XXVII, 9).
Cerca de la entrada del Atrio estaba el Altar de los Sacrificios (Exodo XXVII, 2) cuyos cuatro vértices superiores estaban terminados con adornos en forma de cuernos de carnero invertidos. (Levítico IX, 9)(3). Presten atención a este detalle, para una conclusión posterior. Y algo más atrás la Fuente de las Abluciones para uso de los sacerdotes. (XXX, 18)
Dentro de ese predio, cercano al lado occidental (Exodo, XXVI,22) (4) (Dicc.Masonico L.F. Abrines, III, 1870) y enfrentando al oriente, estaba el Tabernáculo propiamente dicho, una Suká (carpa) formada por cuatro tiendas que se superponían.
La entrada al Tabernáculo abría paso a una recepción, el lugar Santo. Aquí, a la derecha, se ubicaba la Mesa de los Panes Azimos ("Mazot") dedicados a Dios, y de los cuales sólo podían comer los sacerdotes. (Exodo XXV, 23). Sobre esa mesa también se ubicarían vasos para las libaciones (Exodo XXX,27). A la izquierda se ubicaba el Candelabro de los Siete Brazos (Menorá) (Exodo XXV, 31) y al fondo, el Altar de los Perfumes, donde se quemaban las más olorosas esencias.(Exodo XXX, 1).
Algo más atrás estaba la cortina que separaba este lugar Santo del Santo Sanctorum, el Kodesh Hakodashim, un santuario para el Arca, donde podía entrar solamente el Gran Sacerdote, el Cohen Hagadol, ungido por el aceite, (Exodo XXX, 30) (Salmo 133, 2), (5) y cumpliendo con estrictas normas ritualísticas. (Levítico XVI, 3).
EL ARCA LLEGA A JERUSALEM
David trajo el Arca a Jerusalem, determinando así para siempre el carácter sagrado de esta ciudad. Y así como Moisés construyó el Tabernáculo en el desierto, David proyectó totalmente un Templo en Jerusalem, para alojar el Arca Sagrada. (Crónicas, I, 28 y 29). Sin embargo, Dios encomendó la misión de construírlo a Salomón (975-930 A.C.). (II Samuel VII, 13).
La arquitectura y objetos de culto en el Templo del Rey Salomón, son un reflejo de los elementos existentes en el Tabernáculo. Y a su vez, nuestro Templo Masónico conserva este simbolismo, como lo veremos de inmediato.
Tanto en este Primer Templo (6) como en el Segundo (7) o en el construído por Herodes, el Tabernáculo, como continente del Arca, no vuelve a mencionarse ni en fuentes bíblicas ni históricas. (II Crónicas V, 5 y 7, VI, 11). Es más: en el segundo Templo tampoco estaba el Arca. Por lo tanto, nuestra historia termina con la destruccion del primer templo por Nabucodonosor, momento en el cual se pierden los rastros del Arca.

EL TEMPLO MASONICO
Obligados por la discreción que ampara nuestros rituales, repasaremos solamente algunos paralelismos entre el Tabernáculo, el Templo de Jerusalem y nuestros Templos Masónicos. Recordemos primero la forma de los tres: rectangular. (El Templo del Rey Salomón propiamente dicho, sin considerar el Patio Exterior) tenía dimensiones relativamente modestas, - 27 metros de largo por 9 de ancho, - pero su magnificencia era impresionante). Nuestro Muro de los Lamentos es la pared occidental que delimitaba el Atrio. La teoría más recibida es que el Templo en sí mismo, estaba ubicado en el lugar que hoy ocupa la Mezquita de Omar.
En el Tabernáculo el Ara estaba cerca de la pared occidental y la entrada del Atrio en el medio de la pared oriental. En el Templo de Jerusalén se da igual distribución: la entrada al Atrio está en Oriente y el Santo Sanctorum está cerca de la pared del Oeste, mirando al Oriente. (Ezequiel VIII,16) (8)
Cuando el Gran Sacerdote entraba en el Santo Sanctorum del Templo y se paraba ante la mesa de los Panes (I Reyes VII,48 y VIII, 22 y 54) o ante el Altar de los Perfumes, miraba hacia el Occidente, pues en esa dirección estaba ubicada el Arca Sagrada (Reyes, VIII,6). Lo mismo ocurre en las Iglesias Cristianas actuales, donde el Oficiante se ubica de cara al Altar Mayor. Tanto en uno como en otro caso, el "pueblo" está a espaldas de los Sacerdotes. En cambio, en las Iglesias Cristianas primitivas el altar se ubicaba algo alejado de la pared occidental, y el Oficiante se paraba detrás del altar, mirando a los fieles. Tambien en las Cámaras de los Lores y de los Comunes de Inglaterra, el Rey se sienta mirando a los parlamentarios. Y lo mismo ocurre en nuestro Templo Masónico, al parecer sometido a ambas influencias, la cristiana primitiva y la inglesa: el Venerable Maestro se ubica en el Oriente, mirando hacia el Occidente. Está de frente a los Hermanos, cuyas miradas a su vez se dirigen al oriente.
LAS COLUMNAS
En el Tabernáculo de Moisés había cinco columnas que marcaban su entrada, (Exodo XXVI, 37) miraban hacia el Este, y como vimos, al fondo, en Occidente, se guardaba el Arca Sagrada.
También el Templo del Rey Salomón, estaba orientado con su entrada hacia el este, y adornando el pórtico oriental, estaban las dos columnas. (I Reyes VII, 21). Si nos ubicáramos en la puerta del lugar sagrado, mirando hacia la entrada, hacia el Oriente, la columna de la derecha (Sur) se denominó Jachin y la de la izquierda Boaz. Igualmente, a la entrada de nuestro Templo Masónico nos encontramos con dos Columnas.
Aclaremos en primer término que la instalación de las dos Columnas dentro de nuestro Templo, es meramente simbólica: las columnas son en realidad vestibulares, así como en el Templo del Rey Salomón, las Columnas Boaz y Jachim adornaban o sostenían el pórtico del Templo propiamente dicho y no estaban dentro del Lugar Santo ni dentro del Santo Sanctorum. Es decir que también en el Templo Masónico deberían estar fuera, en Pasos Perdidos. Por eso, cuando en nuestro ritual decimos que el Hermano se ubica entre Columnas, la referencia es a las Columnas del Norte y del Sur, y no a las Columnas Boaz y Jachim.
Las Columnas de nuestro Templo están al Oeste. Entre los Hermanos y el Venerable Maestro está el Altar de los Juramentos. Hay autores que sostienen que este Altar es una representación del Altar de los Panes Azimos. Otros, recordando la forma de nuestro Altar con sus cuatro vértices superiores terminados en forma de cuernos dirigidos hacia abajo lo asimilan al Altar de los Holocaustos. Y aún hay quienes dicen que el Altar es, simbólicamente, el Arca Sagrada.
Así pues, la tradición impuso que las Columnas estuvieran dentro del Templo. Y cuando miramos desde la entrada del Templo hacia el Oriente, a nuestra mano derecha (IAMIN = DERECHA y tambien SUR) debe estar la columna Jachin, que señala la ubicación exclusiva de Compañeros y Maestros, y a la izquierda la columna Boaz, que acompaña a los Aprendices.
No queremos dejar de mencionar, antes de finalizar este trabajo, otros dos elementos del Tabernáculo del Sinaí, cuya presencia simbólica tiene especial significado en nuestros rituales.
Recuerda el lector que algo más atrás del Ara, siempre en el Atrio que precedía al Tabernáculo, se ubicaba la Fuente de las Abluciones para uso de los sacerdotes? (XXX, 18). Su lujosa representación en el Templo de Jerusalém se llamó el Mar de Fundición (de Bronce? de Cobre?) (Reyes VII,23). Pues bien, en una de las ceremonias más importantes de nuestro Rito de Iniciación, la Purificación por el Agua tiene un alto sentido esotérico.
El Altar de los Perfumes, tan cerca del Santo Sanctorum, ocupa también un lugar de honor en la misma ceremonia, cuando el recipiendario pasa por la Prueba del Fuego, en la que sus vicios profanos se convertirán en una fragante promesa de bondad.
Cabe acotar finalmente que en otros ritos de la Masonería, se encuentran múltiples y diversos elementos de la historia y la liturgia judías. Su estudio no cabe dentro del marco de este trabajo.
Hemos atravesado vertiginosamente una historia desarrollada durante doce siglos. Doce siglos de trascendencia incomparable para una humanidad que desde entonces resistió los embates de otros tres mil setecientos años y cuyo impulso genético, espiritual e intelectual, deberá servir de escudo para los peligros que la acechan en la historia del nuevo milenio. El monoteísmo allí engendrado es el fundamento para la cultura de un noventa por ciento de los habitantes de la Tierra, ya sean éstos judíos, cristianos o musulmanes. La Masonería ha sublimado la esencia de las más altas virtudes contenidas en esa teodicea, para contribuír a la formación de un Hombre digno del destino que el G.A.D.U. le ha fijado como ejemplo de perfección para su Orden supremo.
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(1) (Exodo XVI, 15: "Es el pan que Jehová os da para comer"...16: "una cosa redonda, menuda como una helada sobre la tierra"). Semillas de una planta que se supone de la misma familia del hinojo. Blancas, aceitosas y comestibles. Aparecían cada día sobre las arenas y sirvieron de alimento a los hebreos en su marcha por el desierto. (Ver también "San Juan", cap. 6, 31).
(2) "...y echó Aarón su vara delante del Faraón y de sus ciervos, y tornóse culebra". (Exodo VII, 10)
(3) "...y él (Aarón) mojó su dedo en la sangre (del becerro de la expiación) y puso sobre los cuernos del Altar...)
(4) "Y para el lado del Tabernáculo, al occidente,......"
(5) (Levítico XXIII, 4, 5 y 6 y Exodo XXIII, 15 y 16) : Pesaj (Pascua). (10): Omer (Shavuot) (Pentecostés) : "los primeros frutos de vuestra siega". Por extensión "Matán Torá" = Entrega de la Torá). (24 al 32): Iom Kipur, Día de la Expiación. (34): Sucot (fiesta de las cabañas o tabernáculos, siete días).
(6) Construído en el 975 A.C, saqueado por los Asirios en el 722 A.C. y destruído por los Caldeos de Babilonia (Nabucodonosor II) en el 583 A.C.
(7) Mucho más modesto, contruído por los judíos que retornaron de su exilio en Babilonia. Su construcción fue ordenada por Ciro, pero concluída durante el reinado de Darío, en el 515 A.C. bajo el liderazgo de Zorobabel. Sometidos los judíos por Alejandro Magno (Macedonia), Ptolomeo (Egipto), Antíoco (Siria), el Segundo Templo fue saqueado y dedicado a Zeus por Antíoco IV (168 A.C.). Matatías y luego Judá el Macabeo reconquistaron y purificaron el Templo (164 A.C.). (Esto se festeja en la fiesta de Janucá). Desde entonces, -primero como territorio autonómico dentro del Imperio Sirio, luego como reino independiente (Dinastía Jasmonea), y finalmente bajo dominio romano,- el Segundo Templo mantuvo una inestable existencia.
(8) "...como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al Templo de Jehová, y sus rostros al Oriente...al nacimiento del sol."

FORMULARIO PARA INTERESADOS EN LA MASONERÍA (HOMBRES Y MUJERES) EN EL ORIENTE DE BARRANQUILLA