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lunes, 15 de diciembre de 2025

LOS ENEMIGOS DE LA MASONERÍA: Un combate a la luz de la Libertad, La Igualdad y la Fraternidad

 

Imagen generada con I. A.

La Masonería, en su milenaria aspiración de tallar al ser humano hacia estados superiores de conciencia, virtud y lucidez, se enfrenta no solo a desafíos externos, sino a fuerzas internas que amenazan silenciosamente la coherencia espiritual del Taller. Entre esos peligros, tres se elevan como enemigos naturales de la Orden: la hipocresía, la ignorancia y la ambición desordenada. No se trata de adversarios abstractos ni lejanos; por el contrario, son sombras que pueden infiltrarse en la conciencia del iniciado, debilitando la autenticidad de su trabajo y comprometiendo el equilibrio de las logias.

Estos tres elementos se consideran enemigos porque corrompen directamente los tres pilares sagrados sobre los que se sostiene la Masonería. La hipocresía ataca la libertad al socavar la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace; la ignorancia erosiona la igualdad al impedir que los hermanos se reconozcan desde una base común de conocimiento y dignidad; y la ambición desordenada destruye la fraternidad al anteponer los intereses personales por encima del bien común y del servicio al otro.

Oswald Wirth advertía que “la Masonería solo puede florecer donde hay transparencia de intención” (El libro del Aprendiz), y René Guénon recordaba que “toda iniciación supone una conquista interior contra las fuerzas que oscurecen el ser” (Apercepciones sobre la Masonería). Estas reflexiones iluminan por qué la Orden identifica estos comportamientos no como simples defectos morales, sino como obstáculos estructurales al camino iniciático.

Reconocerlos como enemigos permite al masón no solo denunciarlos, sino combatirlos, es decir, transformarlos por medio del trabajo interior, la disciplina ritual y el ejercicio constante de las virtudes. La presente plancha desarrolla, de manera profunda y crítica, cómo cada una de estas sombras afecta uno de los pilares fundamentales de la Orden, mostrando sus manifestaciones, sus efectos y las vías para transmutarlas. Así, el lector -sea iniciado experimentado o simplemente alguien curioso que se aproxima por primera vez a la reflexión masónica- podrá comprender por qué estas tres realidades amenazan el corazón mismo del arte real y por qué urge enfrentarlas con valentía, sabiduría y fraternidad.

1. La hipocresía: el enemigo que corroe la libertad: La Masonería siempre ha considerado que la libertad interior es el punto de partida de todo crecimiento iniciático; no se trata de la libertad exterior, política o social, sino de aquella que permite al ser humano ser auténtico, veraz y fiel a su propio ideal de perfección. Por eso, la hipocresía es un enemigo tan peligroso: no ataca la conducta externa del masón, sino su fundamento espiritual.

La hipocresía convierte la vida iniciática en una escenografía vacía. En palabras de Oswald Wirth, “nada es más funesto que aparentar lo que no se es, pues la iniciación exige una transparencia absoluta del alma” (El Libro del Aprendiz). Quien vive pendiente del juicio ajeno no es libre; quien ajusta su comportamiento para agradar más que para ser verdadero, pierde la capacidad de transformarse. El hipócrita no progresa porque no se permite ver su propia oscuridad.

W.L. Wilmshurst expresa esta idea con claridad admirable: “La iniciación no se otorga; se conquista mediante la sinceridad y la ruptura del yo ficticio” (El Significado de La Masonería). La hipocresía es justamente la victoria de ese yo ficticio. Al masón hipócrita no le interesa el trabajo interior, sino el reconocimiento exterior. Busca cargos, grados o prestigio, pero jamás se pregunta si la luz que proclama también brilla dentro de él.

René Guénon agrega una dimensión todavía más profunda: “La autenticidad es condición indispensable del esoterismo; nada puede edificarse sobre la falsedad interior” (Apercepciones sobre la Masonería y el Compañerismo). Sin autenticidad, la Libertad deja de ser virtud y se vuelve apariencia. El masón hipócrita no solo se traiciona a sí mismo; también traiciona a la logia, porque convierte la comunión fraterna en un teatro de sobreactuaciones.

Combatir este enemigo implica valentía moral: reconocer los propios errores, hablar con transparencia, dejar caer las máscaras, aceptar la corrección fraterna y trabajar para que la vida exterior corresponda al ideal interior. Solo quien es veraz consigo mismo puede ser realmente libre; solo quien camina sin disfraces puede caminar hacia la luz.

2. La ignorancia: el enemigo que niebla la igualdad: La ignorancia, en la perspectiva masónica, no es falta de instrucción académica: es ausencia de claridad interior, resistencia a aprender, incapacidad para cuestionarse y tendencia al dogmatismo. La Masonería nace como una escuela de la Luz; por eso, la ignorancia es una sombra que amenaza con apagar la llama del conocimiento.

Jules Boucher afirma que “la piedra bruta simboliza la ignorancia que el masón debe trabajar con perseverancia, pues solo el conocimiento abre las puertas de la verdadera libertad interior” (La Simbología Masónica). Pero este conocimiento no es acumulación de datos; es discernimiento, profundidad, capacidad de comprender el sentido espiritual de los símbolos.

Cuando la ignorancia permanece, la igualdad se desvanece. La Masonería enseña que todos los hermanos son iguales, no porque posean los mismos saberes, sino porque comparten el mismo derecho -y el mismo deber- de aprender unos de otros. Oswald Wirth lo expresa así: “La instrucción masónica no eleva a unos sobre otros; eleva a todos hacia un mismo ideal” (El Libro del Compañero). La ignorancia rompe esta igualdad cuando se convierte en arrogancia intelectual, desprecio por el estudio, superficialidad ritual o desinterés por la verdad.

Sociológicamente, una logia ignorante genera círculos de poder basados en la desinformación. Aparecen rumores, prejuicios, lecturas literales del ritual, malinterpretaciones simbólicas y decisiones desacertadas que afectan a todo el taller. Guénon advierte: “El desconocimiento de los principios conduce inevitablemente al extravío de la tradición (Apercepciones sobre la Masonería y el Compañerismo). Cuando la ignorancia se establece, la logia pierde su identidad iniciática y se convierte en un simple club social.

La igualdad florece cuando la luz del conocimiento circula libremente. Combatir la ignorancia exige estudio constante, lectura profunda, discusiones filosóficas, formación simbólica y apertura mental. El masón que estudia ilumina no solo su propio sendero, sino también el de sus hermanos. Allí donde la luz se comparte, la igualdad renace.

3. La ambición desordenada: el enemigo que destruye la fraternidad: La ambición, cuando es rectamente orientada, puede ser motor de crecimiento personal, el problema surge cuando se vuelve desordenada: cuando se transforma en deseo de poder, búsqueda de honores o necesidad de dominar a los demás. Esta ambición destruye la fraternidad porque introduce rivalidades, celos, competencias estériles y pugnas internas que enferman a la logia.

Wilmshurst advierte que “quien busca ascender sin transformarse interiormente no comprende el sentido de los grados” (El Significado de La Masonería). La ambición desordenada convierte los grados en escalones de vanidad y no en etapas de regeneración interior. Cuando esto ocurre, el masón deja de mirar hacia la luz y comienza a mirar hacia el pedestal.

Oswald Wirth señala que “la verdadera Fraternidad exige renunciar a todo espíritu de superioridad” (El Libro del Maestro). El hermano que ansía dominar no es fraterno, pues instrumentaliza a los demás para satisfacer su ego. La Fraternidad se funda en la igualdad de dignidad, no en la desigualdad del orgullo.

Desde el punto de vista de la tradición, Guénon es contundente: “Todo ascenso iniciático es interior; ningún título puede suplir la ausencia de trabajo espiritual” (Apercepciones sobre la Masonería y el Compañerismo). Cuando la ambición desordenada se instala, las logias se fragmentan, los grupos se enfrentan, las columnas se debilitan y el egregor colectivo se contamina.

La Fraternidad se nutre del servicio, la humildad y la generosidad. Combatir esta sombra implica valorar más el trabajo silencioso que el reconocimiento exterior, dar prioridad al bien común sobre las pretensiones personales, y cultivar la empatía como virtud fundamental. La logia crece cuando sus miembros desean el progreso ajeno tanto como el propio.

Conclusión: tres sombras y tres caminos de restauración: La hipocresía, la ignorancia y la ambición desordenada no son enemigos externos: nacen en el interior del ser humano y la única forma de vencerlos es activar en nosotros las tres fuerzas luminosas que la Masonería eleva como columnas eternas: la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. La hipocresía se combate mediante una libertad que obliga a la sinceridad, al despojo del ego y al cultivo de la verdad interior. La ignorancia se supera mediante una igualdad que abraza el aprendizaje, la humildad intelectual y la transmisión generosa del conocimiento. La ambición desordenada se transforma mediante una fraternidad que privilegia el servicio, la cooperación, el crecimiento mutuo y la armonía del templo.

Caminos para fortalecer la vida masónica en las logias: Practicar diálogos sinceros sin temor al juicio, promover círculos de formación continuada en simbología y filosofía, incorporar rituales de reconocimiento al servicio silencioso, rotar responsabilidades para impedir el arraigo del ego y cultivar espacios de silencio contemplativo que devuelvan al masón a su centro espiritual. Estas prácticas no solo restauran el equilibrio, sino que reavivan la llama del ideal iniciático. Quien combate con valentía estas tres sombras descubre que la Masonería no es un lugar para aparentar, sino para transformarse; no es un escenario, sino un taller; no es un refugio del ego, sino un laboratorio del alma. Allí donde la libertad, la igualdad y la fraternidad se viven con autenticidad, la Orden renace en cada hermano y cada hermano renace en la Orden.

 AUTOR: Villar Peñalver, Andy.  "LOS ENEMIGOS DE LA MASONERÍA: UN COMBATE A LA LUZ DE LA LIBERTAD, LA IGUALDAD Y LA FRATERNIDAD " en https://andyvillar.blogspot.com/2025/12/los-enemigos-de-la-masoneria-un-combate.html Blog: "SER APRENDIZ MASÓN" Año: 2025

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Boucher, Jules. La Symbolique Maçonnique. París: Dervy, 1948.

Guénon, René. Apercepciones sobre la Masonería y el Compañonazgo. París: Éditions Traditionnelles, 1946.

Wilmshurst, W.L. The Meaning of Masonry. Londres: Rider & Co., 1922.

Wirth, Oswald. El Libro del Aprendiz. Buenos Aires: Kier, 2004.

Wirth, Oswald. El Libro del Compañero. Buenos Aires: Kier, 2004.

Wirth, Oswald. El Libro del Maestro. Buenos Aires: Kier, 2005.







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